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lunes, 20 de enero de 2020

La fiesta del colmillo.

No se si se podrá hacerse una clasificación de intelectuales, no lo creo pero tal vez alguien ya lo hizo. Vivimos en una época positivista donde todo está etiquetado, y lo que no lo está queda en el limbo.
A mi me gustan los tipos como Ernest, que cazaba leones, tenía las manos callosas como el viejo Santiago, y cuando vio que la vida no daba para más se voló el miolo.
Acá en mi país el modelo de intelectual es el que usa botines de charol como Galeano, o el oficinista como Mario. Si vamos más lejos, paisajistas como Acevedo Díaz que cuando terminás de ver lo que describe perdiste el hilo de la historia. Y luego los teóricos, los de régimen de antaño, los Vaz y tal.
Yo creo que por eso nos va mal. ¿Cómo una mariposa que nace de mañana y muere al ocaso te va a enseñar la noche? Y esa noche es parte del día.
Lo cierto es que los intelectuales de manos blancos siempre terminan sucios de sangre. Los otros, los que exudan testosterona y malos modales, incitan a la aventura de vivir.

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