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lunes, 12 de agosto de 2024

 Si aprendí algo como miembro de alguna fuerza armada y disciplinada, dentro y fuera del país, es que el tuteo es la máxima prueba de confianza que de ninguna manera afecta al respeto mutuo. Y también lo dice un poco de andaluz que adquirí.

Y el "usted" o "señor" del burócrata es no sólo una barera artificial sino una falta de respeto que hoy se extiende por la sociedad.
Cuanto más vieja una persona, más la tuteo para darle cariño, y cuanto más poderosa la persona, más la tuteo como desafío.
Gaucho hasta las boleadoras, no me abro de la huella aunque vengan degollando. Para mí no existe la autoridad, ni para abajo ni para arriba.

 Hay dos tipos de personas en el mundo: los que se desatan los cordones antes de sacarse los zapatos, y los que nos sacamos los zapatos sin desatar los cordones.

 En un bar de mala muerte acá en La Figurita clavandonos una pizza a caballo.

Y dice, mientras salían los discursos de la campaña política por el televisor colgado de un soporte: "Qué democrático, le dan lugar a todos, no?".
Y yo: "A todos no, a los subnormales nomás".
Suerte hay Coca Cola

 La polarización social va ganando nuevos estratos.

Ahora los usuarios del sistema de salud se van dividiendo entre los decepcionados y los que padecen del síndrome de Estocolmo.
Va a ir decantando hasta que los galenos protocolares sean sustituidas por la inteligencia artificial. La humanidad como anatema.

 La primera lección de cualquier aprendiz es saber escuchar.

El que no escucha no aprende. Y el que no aprende se estanca. Y lo estancado se pudre
Siendo el conocimiento infinito, el aprendizaje nunca se detiene. Y también por ser infinito, incluso el aparentemente más tonto puede saber algo que el más docto ignora.

 En una sociedad donde tantos exigen derechos, los habemos que sólo pedimos elegancia en el trato.

Por el bien mutuo.

 Las actividades que me producen más estrés son las vacaciones, ir a la playa, las fiestas, los paseos programados y todas esas cosas que la antropología social llama consumo emotivo.

El consumo emotivo sería por ejemplo cuando una vez al año se permitía a los esclavos hacer una fiesta, los amos les regalaban ropa vieja y les daban un poco más de comida y bastante vino. O como las vacaciones a Machu Pichu, previa compra de ropa hindú para parecer hippie, cubiertas por dos horas de trabajo extra durante el próximo año y gracias a la usura de una buena tarjeta de crédito. O tal vez una boda donde ambas familias se gastan todos los ahorros celebrando la liberación progenitor de su tan pesado vástago. Cosas así.
Perdón, no voy a ningún lado porque mi vida ya es una celebración y un paseo. Me entretiene lo que hago y mi ocio no requiere esfuerzo. Me llegan proyectos de amigos casi todo el tiempo, intento ayudar por simple solidaridad; lo cual no implica que mi vida necesite ni adiciones ni sustracciones. Ayudar es parte de la diversión.
Lamento más que nada tener que lamentar decirlo, porque los que van atrás de la zanahoria me tienen fastidiado. Lo único que empaña mi felicidad es tener que buscar excusas para no ir a una fiesta o integrar una acción política y cosas así. Porque nadie se queda con un simple NO. A ver si me entienden, teniendo tabaco, un techo y mate para mí es suficiente.
Algo habré hecho en la vida, y cada cual le da valor al tesoro que le parezca. Muchos piensan que mi tesoro es gratis, pero es el más caro, y vale la pena.
Todas las reacci
Según Lao Tse el trabajo supremo no se puede ver, y la virtud verdadera no reclama nada para sí. El sabio del Tao siempre es prudente como un invitado, y puede pasar de la inacción a la acción de manera sutil. Ejerce su acción sin actuar, y después de realizada todos piensan que la hicieron ellos. Sus palabras sólo cobran sentido después de los años y sin pasar deja huellas indelebles. En él no encuentra el tigre donde hundir sus colmillos, por eso siempre está a salvo. Es el que muere sin perecer.
Sólo se llega al Tao preguntándose sobre el origen.
Una de las más hermosas y prácticas filosofías, superando a los presocráticos y de raíces vedicas, el Tao hace reír al necio y después de milenios sigue preservando contra el poder y la estupidez. La inteligencia artificial no lo puede aprehender, el poder no lo puede ver, y aún así el sabio del Tao seguirá nutriéndose de la Madre: el Uno genera al Dos, y juntos generan al Tres que es la madre de todas las cosas.



 La flor más linda? Esas bolas secas y enredadas, llenas de espinas, que van rodando por el desierto (no se cómo se llaman, algún sabelotodo me lo dirá). Esas plantas que cuando la película está en silencio y los cowboys por desenfundar la Colt pasan por delante impávidas.

Las rosas en un ramo son sólo un adorno, la planta en una maceta es una mascota en estado vegetativo y los lirios del campo una belleza efímera.
Hay que echar raíces; pero que sea en el aire. Y rodar.

 Si los acontecimientos sociopolíticos en occidente continúan el curso que van llevando, significan la exacerbación de un mundo distópico que ya está más que en ciernes.

Una guerra en Europa, una campaña de censura, clase media teniendo que vivir en campers, la desintegración de la familia, los choques culturales violentos en las calles, la falta de alimentos naturales y otras cosas eran impensadas hace diez años. Pocos lo previeron y menos le dieron importancia a la llamada de alarma.
Lo peor que pueda pasar es lo mejor, todavía. Porque si nada cambia la civilización está perdida, y para que algo cambie tiene que pasar algo muy malo, que a la postre sería bueno.
Desde Sudamérica se nota poco; pero ya algunos lo notan. Allá arriba en el Norte ya se están replanteando la vida.
Veo otra vez masas de europeos llegando, como siempre. Bienvenidos todos.

 Aprendí viendo malas películas que los demonios están obsesionados con poseer a la gente.

Pero en la vida real hay gente obsesionada con poseer lo que sea, incluso a otra gente.
En un mundo así parece estúpido el desapego, porque el tuerto es deforme en el país de los ciegos. Pero el hecho es que ve el camino, aunque sea con un solo ojo, mientras tantos andan tropezando.