Buscar este blog

lunes, 21 de junio de 2021

 El hombre libre es como la semilla del Diente de León, insignificante y arrastrada hasta por la más leve brisa. Pero de miles a veces una arraiga en cualquier rincón, y se extiende floreciendo y creciendo hasta ahogar tu huerta, tapar tu fuente y agrietar los senderos.

Es como toda mala hierba que destruye la hacienda, sumiendo en desesperanza hasta que te das cuenta que el jugo de su esencia es lo que cura todo mal.
Lo insignificante es la raíz de lo grande que nadie puede combatir, porque no se lo ve. Por eso los reyes de los arcadios se llamaban a sí mismos insignificantes.