Mientras algunos discutían acerca de si Papa Noel era el gordo de la Coca Cola nomás y no la tradición, hoy las familias están cada vez más fragmentadas. Ya no digo disfuncionales. Y todavía, como fósiles vivientes siguen los saludos, por inercia, que hace tiempo olvidaron ''la buena nueva''.
Pero es esa inercia la que se sostiene en el corazón, que entiende que algo trascendente hay, y no se quiere obviar a algunos amigos de la celebración, aunque sea a la distancia.
Si es la Navidad, el Solsticio, Yule o el nacimiento de Mitra u Osiris, qué importa? Lo que importa es el ciclo de la vida, y el espíritu humano no sólo lo entiende sino que lo necesita.
Todos necesitamos renovar, empezar de nuevo, estrechar lazos, dar y recibir regalos, tirar la casa por la ventana, comer como cerdos, tomar como cosacos. ...... en fin, este año le limitaron aún más el ritual a los humanos, y los humanos son de buscar salidas, amparados por una fuerza que nadie sabe lo que es.
Mis más sinceros deseos para que el mundo reviente de una vez por todas, cueste lo que cueste. Todo o nada, que así sea.
Se cansaron de decirme que el hombre es el cáncer de la Tierra, la plaga mayor, y me lo tengo que creer? No, los sátrapas, déspotas, tiranos y demás especuladores y manipuladores es lo que sobra. No estando ellos también sobrarán los alcahuetes, lacayos y títeres, los gusanos de la Tierra.
No lo digo yo, lo dice el ambiente. Y la política se aprehende por la piel.
Que este año sea ''el lloro y crujir de dientes''. Amén.

