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lunes, 20 de enero de 2020

Señor Presidente

 El debate entre dos candidatos a la presidencia de un país es como un debut sexual:
Semanas de preparación. Asesores varios. Afeitados y perfumados dos cuerpos sudorosos y nerviosos. Afectados por la visión crítica del público, que cree intuir lo que no sabe.
Después del breve encuentro, más corto de lo esperado, agotadoras jornadas de fanfarronadas que se hacen eternas y van a durar años.
Y según la antigua máxima ''prometer hasta meter, y después de haber metido, nada de lo prometido''.

Teléfono.


"Tengo una amiga que está más fuerte que un tren. Mujeres así son las que inspiraron los mascarones de proa, y si la Armada Invencible hubiera usado su efigie, los ingleses no hubieran podido salir de sus miserias.
Me llamó porque tenía problemas en el trabajo. Sabe que yo, al igual que los curas y los políticos, tengo un talento especial para mandar a los demás a trabajar. A los demás, yo no por supuesto. 
Y ya que estaba, después que la hice reír un poco, traté de aprovecharme de la situación. Es que la soledad es linda, pero no siempre el cuerpo está de acuerdo, así que traté de ponerme un poco más cariñoso. 
La cosa no iba tan mal, yo trataba de estirar la conversación y ella no se empalagaba de tanta dulzura. Hasta que empezó a haber interferencias con el teléfono, cada vez peores, así que decimos cortar y hablar luego. Igual yo ya tenía ahí el anzuelo con la carnada, era cuestión de que picara en su momento. 
Cuando íbamos a cortar yo le decía que cortara ella, y ella me decía que cortara yo. Dos o tres veces. Hasta que sale una tercera voz, femenina, de la línea, y nos dice:
-''Señor, deje a la señorita ir a trabajar, que también es mi hora del almuerzo y me quiero ir a descansar un momento. Si habrá cosas serias para oír y yo tengo que escucharlo a usted. Y Ud. señorita, haga el favor de cumplir la labor para que le pagan y no se deje engatusar por este canalla''. 
Me cortó el mambo, los dos asentimos y cortamos rapidísimo."
Tengo una amiga que está más fuerte que un tren. Mujeres así son las que inspiraron los mascarones de proa, y si la Armada Invencible hubiera usado su efigie, los ingleses no hubieran podido salir de sus miserias.
Me llamó porque tenía problemas en el trabajo. Sabe que yo, al igual que los curas y los políticos, tengo un talento especial para mandar a los demás a trabajar. A los demás, yo no por supuesto.
Y ya que estaba, después que la hice reír un poco, traté de aprovecharme de la situación. Es que la soledad es linda, pero no siempre el cuerpo está de acuerdo, así que traté de ponerme un poco más cariñoso.
La cosa no iba tan mal, yo trataba de estirar la conversación y ella no se empalagaba de tanta dulzura. Hasta que empezó a haber interferencias con el teléfono, cada vez peores, así que decimos cortar y hablar luego. Igual yo ya tenía ahí el anzuelo con la carnada, era cuestión de que picara en su momento.
Cuando íbamos a cortar yo le decía que cortara ella, y ella me decía que cortara yo. Dos o tres veces. Hasta que sale una tercera voz, femenina, de la línea, y nos dice:
-''Señor, deje a la señorita ir a trabajar, que también es mi hora del almuerzo y me quiero ir a descansar un momento. Si habrá cosas serias para oír y yo tengo que escucharlo a usted. Y Ud. señorita, haga el favor de cumplir la labor para que le pagan y no se deje engatusar por este canalla''.
Me cortó el mambo, los dos asentimos y cortamos rapidísimo.

La fiesta del colmillo.

No se si se podrá hacerse una clasificación de intelectuales, no lo creo pero tal vez alguien ya lo hizo. Vivimos en una época positivista donde todo está etiquetado, y lo que no lo está queda en el limbo.
A mi me gustan los tipos como Ernest, que cazaba leones, tenía las manos callosas como el viejo Santiago, y cuando vio que la vida no daba para más se voló el miolo.
Acá en mi país el modelo de intelectual es el que usa botines de charol como Galeano, o el oficinista como Mario. Si vamos más lejos, paisajistas como Acevedo Díaz que cuando terminás de ver lo que describe perdiste el hilo de la historia. Y luego los teóricos, los de régimen de antaño, los Vaz y tal.
Yo creo que por eso nos va mal. ¿Cómo una mariposa que nace de mañana y muere al ocaso te va a enseñar la noche? Y esa noche es parte del día.
Lo cierto es que los intelectuales de manos blancos siempre terminan sucios de sangre. Los otros, los que exudan testosterona y malos modales, incitan a la aventura de vivir.
"El mundo estaba tosiendo consignas, y para colmo le dio diarrea. 
Ahora  cada vez que tose se caga  encima."
El mundo estaba tosiendo consignas, y para colmo le dio diarrea.
Ahora cada vez que tose se caga encima.

Reseña histórica de los rebeldes de la Banda Oriental del río Uruguay.

Érase una vez el Uruguay.
Y algunos trabajaban y vivían bien, otros se dedicaban al ''chant et grill''.
Después los que trabajaban tenían que tener la casita en la playa, luego el auto además de los dos hijos. Los del ''chant et grill'' se fueron haciendo cantegril sin planificación familiar (asado, vino y joda era el equivalente de la época del 'sexo drogas y rock and roll').
Para no ser menos, los del cantegril también querían auto. Así que vinieron los agitadores a decirles que tenían el derecho. El agitador necesita agitar, o si no trabajar, la opción no es tan difícil.
Los que trabajaban ya querían hijos doctores. Los doctores quisieron ser políticos o comentaristas de fútbol porque no tenían nada que hacer.
Pero desde siempre existieron los ''beach comers'', algunos de los cuales llegaron a hacer el festival de cine en Punta del Este. Otros se hicieron vichicomes renunciantes primero y pichis reivindicativos después.
En la última etapa, los pobres quisieron empleos públicos para vivir como ricos, mientras los ricos vivían como pobres para pagarles. Y los pichis sacaron programas de TV. o se dedicaron a actividades ilícitas.
Al final los ricos empobrecidos quieren ser funcionarios para vivir tan bien como los pobres, pero ya no quedan trabajadores privados para mantenerlos. Y entonces los pichis se convierten en la nueva aristocracia.
El día del orgullo gay pasa a ser la única fecha nacional de unión y paz donde convergen todos los políticos y fuerzas sociales (las fiestas patrias son fascistas).
Y colorín colorado como un clavel te lo han dejado.

3D game.



"No hay aburrimiento sino falta de imaginación. 
Inventé un nuevo deporte que se llama ''El Varto Loco''. Ahora cuando voy caminando y tengo que esperar una luz roja, amago como que voy a cruzar. Entonces las personas que están con la cara metida en el celular y me están controlando con la visión periférica para cruzar cuando yo lo haga -sin mirar el semáforo- se largan. 
Es realmente divertido, hace un rato uno tuvo que recular de un salto en 21 y Ellauri para que no lo atropellen, se le cayó el teléfono y la batería salió volando. Yo lo miraba con cara de Mr. Bean mientras él me miró compungido. 
Ya llevo ocho millennials que valen un punto cada uno, cuatro  veinteañeras  con ropa de marca a dos puntos, y un ejecutivo que vale ocho. Si llego a cien reglamento el deporte e invito a señores de mediana edad con exceso de peso a crear la federación y el campeonato nacional."

No hay aburrimiento sino falta de imaginación.
Inventé un nuevo deporte que se llama ''El  Loco Gustavo''.
Ahora cuando voy caminando y tengo que esperar una luz roja,
amago como que voy a cruzar. Entonces las personas que están
con la cara metida en el celular y me están controlando con la visión
periférica para cruzar cuando yo lo haga -sin mirar el semáforo- se
largan.
Es realmente divertido, hace un rato uno tuvo que recular de un salto
en 21 y Ellauri para que no lo atropellen, se le cayó el teléfono y la batería
salió volando. Yo lo miraba con cara de Mr. Bean mientras él me miró 
compungido.
Ya llevo ocho millennials que valen un punto cada uno, cuatro veinteañeras 
con ropa de marca a dos puntos, y un ejecutivo que vale ocho. 
Si llego a cien reglamento el 
deporte e invito a señores de mediana edad con exceso de peso a crear 
la federación y el campeonato nacional

ANULADO.

Yo no se cuántos pensadores analizaron la nulidad del bien y del mal, desde Lao Tse hasta Niteszche, ni cuántos escritores recogieron el concepto como Salman Rushdie. Fueron muchos, eso sí, y no todos cayeron en el nihilismo al traspasar la concepción de lo absurdo del ser. La mayoría simplemente quiso desbancar la validez de una moral impuesta, comprada hecha, porque si bien hay valores colectivos que parten de sentimientos comunes, cada ser ocupa un lugar diferente en el Cosmos, y de ahí se convierte en un epicentro rodeado de circunstancias particulares.
En principio se trata de elecciones básicas, condicionadas por aquel llamado instinto con el que aún nacemos, como la supervivencia, y que se puede convertir en deseo de vivir o en deseo de morir. Puede ser amar la vida sin importar la muerte. O puede ser temer la vida y desear la muerte. Habrán otras combinaciones; pero no encuentro sentido en perderme en desvaríos al respecto de las mismas, debido a que la pregunta o cuestión planteada es que si el bien y el mal no existen -como tantos aseguraron- entonces uno no necesitaría de un código o filosofía personal de vida.
Uno elige si construir o destruir, uno elige no elegir y quedarse viendo. Uno elige ser parte de la obra hecha, y entonces debería sí asumir la moral comprada o convertirse en el que está jugando sucio o fuera de las reglas. Parte de ese instinto de supervivencia es ser gregario, en el caso del hombre, y eso requiere de presumir lo que el otro piensa y siente a través de lo que llaman empatía; y cuando eso falla, la convivencia se resiente a veces a través del conflicto, a veces a través de la sumisión o dominación aceptadas.
El bien y el mal impuestos, creados como sistema, pueden permiter una sociedad funcional o puede convertirse en formas de control y dominación. Poder. Pero hay que saber separar el trigo de la paja, cada instrumento es válido o no de acuerdo al fin último, y basta ver los resultados que tienen de acuerdo a su costo. Pero hablábamos de empatía, que no tiene por qué limitarse al otro, sino extenderse a lo otro también. A través de la intuición, la empatía; o el simple estar por decirlo en un término para mí más aceptable implica una conexión con la Tierra a través del aire que respiramos, el suelo que pisamos, y los alimentos que ingerimos, entre otra infinidad de cosas que generalmente nos pasan desapercibidas en cuanto a provenir de una fuente principal. Es como el niño que cree que la leche viene del supermercado y no conoce a la vaca.  Todo lo que somos, donde estamos, lo que hacemos y el universo completo de nuestras vidas es parte de este planeta, y este planeta de esta Universo.
Entonces uno vive, y para seguir viviendo necesita entender el sistema, que va más allá del político, del religioso y social. Porque esos llamados sistemas provienen de un sistema mayor, que los creó, o de los cuales provienen, y que en definitiva los explica. Por lo tanto como en sistemas menores, la empatía, o la conciencia del ser parte de algo mayor, determina las acciones de cada ser humano. O debería determinar para vivir más seguro y en paz, lo que implica vencer temores y dudas, sin necesidad de caer en aquellas certezas históricas que sólo generaron más dudas.
Por eso cuando el sistema político global pretende, o dice querer ayudar a mantener el ecosistema o la salud de la Tierra, al carecer de la empatía que es inherente al ser vivo individual, se convierte en una simple manipulación política, comercial o vaya a saber uno qué más. No me interesa ese sistema, solamente lo pongo de ejemplo: el sentir la Tierra, el sentir los animales, el Universo, debe ser patrimonio de cada uno, no le corresponde a instituciones ni a papeles escritos. Ni siquiera le corresponde al otro, por más maestro que sea.
Y es a partir de entonces, de la conciencia de uno mismo en un universo infinito, que uno puede desarrollar una ética personal, de la cual es parte obviamente la ética colectiva en la que vive inmerso. Y se sigue eligiendo, si construir o destruir. A partir de lo último, el valor moral personal, lo bueno y lo malo, es lo que determina las acciones y línea directriz de la vida de cada uno. Lo bueno y lo malo no tienen nombre más allá de nosotros mismos, son elecciones de cada uno que determinan las acciones. Es entonces que surge el valor como herramienta: si elegimos construir, destruir, parasitar, desaparecer o la que sea, las herramientas que usemos serán diferentes. Y esas herramientas son los valores de cada uno, cimentados en los principios de amor a la vida o miedo a la vida.
Un tema como éste no se puede agotar en una mente limitada como la mía, menos en un escrito improvisado en un rato ocioso, ni ha podido ser agotado ni aún en el devenir de la evolución intelectual humana.Lo importante es el punto de vista.

viernes, 17 de enero de 2020

Borges antes de morir expresó que hubiera preferido subir más montañas, etc..
Muchos hicimos todo eso y, sin embargo, el mejor viaje siempre fue leer un buen libro.
La experiencia es como la alimentación.
Se apetece, se mastica, se traga, se digiere, se asimila y se caga.

No seas chancho.

Acá por estos lares le llamamos chancho a los cerdos. Lo más cercano en nomenclatura puede ser el asturiano, que le llama sancho. En toda España les dicen cerdos o cochinos, y me acuerdo que un gitano se cagaba de risa cuando un día le digo ''no apures al chancho en la bajada''. Después yo buscaba refranes que mencionaran al chancho, como que ''la culpa no es del chancho sino de quien le rasca el lomo'' y los introducía en la conversación para hacerle reír.
No recuerdo dónde, había un pueblo donde un cerdo se había familiarizado tanto con la gente, que lo tenían como a un perro bueno, era el Lassie de todos. Me imagino que aparecería por las casas a pedir algo de comer, alguno le rascaría el lomo y hasta jugaría con los niños. Pero el cerdo nació para embutido, para proveer de tocino, chorizos y unos buenos jamones, amén de alguna costilla y otras delicias.
Así que cuando el dueño lo fue a sacrificar empezando el invierno, la gente se rebeló en su contra. Pero el campesino, con razón, argumentaba que sin matanza no pasaba el invierno e iba a llevar perjuicio económico.
Se hizo una campaña que trascendió a los medios a nivel nacional, y la gente pudo juntar el dinero suficiente para pagar al cerdo y amnistiarlo.
Fue un chancho con suerte y me alegra. Yo conocí a un morocho que estaba medio abollado y decía que no comía chorizos porque los chanchos tienen cara de malo. Qué va, si son graciosos y simpáticos, da hasta gusto verlos. En mi pueblo 'El Chivo' le acariciaba los huevos al cerdo (pero por suerte cuando lo mató me mandó algo de carne).
Un día mi padre le fue a arreglar el tractor al cura armenio, que era buenísimo pero me tuvo que rezongar (yo tendría cuatro años) para que no le tire todos los choclos a un chancho que en aquel entonces me parecía gigantesco. El choclo es la mazorca, el maíz o como quieran llamarle.
Pero si bien el chancho es lindo, más lindo es el tocino, los chorizos y el jamón, ya sea un jabugo o un serrano, de cerdo ibérico alimentado a bellotas. Lo único que sustituye un buen jamón es una paletilla, que en El Gato, allí cerca del Santuario en Chipiona se conseguían por veinte uros (neologismo que une 'duro', con 'euro', últimamente sustituído por 'loro').
Se podrá vivir sin chanchos, pero sin jamón no se puede.
Y recuerden, 'chancho limpio nunca engorda'.
Cuando me eduqué, había que ser moderado para no pelearse con nadie. Y radical para pelear.
Ahora los radicales se pelean entre ellos y todos juntos le pegan a los moderados.
En la sociedad bipolar, el moderado es disidente
Cuando el culto busca en Google se hace más culto.
Cuando el ignorante busca en Google se hace más ignorante.
Antes de consultar con Google mejor nos es vivir la realidad y conocer el formato papel.
Pedir enlaces en una discusión bastarda en las redes sociales, es abdicar de la razón. Mejor sería buscar enlaces neuronales.
Es como discutir en un bar del bajo portuario y pedir referencias bibliográficas.
Un verano de mi infancia perdido para aprender dactilografía y ahora se escribe con los pulgares como un chimpancé.
La naturaleza puede ser cruel y violenta, pero no deja de ser bella. Vida y muerte son parte de la misma historia, como el placer y el dolor. Un extremo define al otro, en armonía.
Pero la maldad es humana, y el pecado es alejarse de la ley natural. Por eso, la maldad es sinónimo de debilidad y miedo.

Bienvenidos a América Latina.

En los primeros 20 años del siglo pasado, el Uruguay casi duplicó su población. Los inmigrantes importaron ganas de trabajar para ser libres así como nuevas ideas. Al poco tiempo Uruguay fue llamado la Suiza de América.
Después los hijos de los inmigrantes quisieron ser empleados públicos, y sus nietos profesionales universitarios. Ahí empezó la decadencia, hasta ahora.
Uruguay tiene un extenso territorio mal explotado, en relación a su gente. Si los inmigrantes que llegan ahora respetan nuestros símbolos, historia y Constitución son bienvenidos.
Y para los subnormales que después de tres generaciones se ríen de mi apellido o de mi raza, recuerden que desde el ladrón de celulares al político corrupto somos todos uruguayos los que fundimos este país.
Los inmigrantes no tienen nada que ver, esto no es Europa, nuestro ethos es variado desde la fundación. El negro nos dio el deseo de libertad, el indio el amor a la tierra, y el inmigrante las ganas de trabajar. Como dijo el poeta, el gaucho es como el tala que nace en la juntura de dos piedras.

PARADOJAS MODERNAS.

Alguien que se encontraba en la misma casa que yo, a 6 metros de distancia, me envía un WhatsApp. ¿Es una mejora o un deterioro de las comunicaciones?
Si tengo un amigo en buenos Aires que tiene el auto roto y no puede venir a visitarme en Montevideo porque hay paro del transporte, y otro amigo en Madrid que se toma un avión para venir a verme en once horas (digamos 24 contando todo el proceso): ¿Cuál realmente está más cerca?
Si alguien no tiene teléfono o Internet y vive a 200 metros de mi casa no se puede comunicar conmigo para avisarme de algún hecho, pero me avisan de ese hecho desde Nueva York, qué me queda más cerca, NY o la otra cuadra?
Habría que ver si la tecnología venció al tiempo y a la distancia (o espacio), si simplemente nos alienó de ese soporte a la abstracción humana (o pensamiento) o si lisa y llanamente nos convertimos en imbéciles incapaces de vivir sin un microchip

ECOLOGISTAS DEL MILENIO.

Pasé por la puerta de la Colonial y me dieron ganas de comprar salame.
Son muy prolijos, me lo envolvieron muy bien con plástico transparente, separadores y todo eso.
Cuando me estaban cobrando me preguntaron si quería bolsita. No, el paquete me cabe bien en el bolsillo. Y así me fui contento consciente de haber salvado a las tortugas marinas

Descanse en paz, pero ahora.

El que inventó la rueda era un haragán que no quería cargar más piedras en el lomo.
La pereza es una virtud humana que requiere ser revindicada.
El trabajo es bueno, pero cuanto menos trabajo y más descanso mejor, eso lo sabe más el burro que el humano.
Tanto el trabajo como la pereza pueden ser honestos o deshonestos. No valen por sí mismos.
A veces una persona es mala y como defensa se dice que es muy trabajadora. El buey trabaja más en el arado pero no me iría con él a tomar cervezas.
Desde los sindicalistas a los curas, todos los defensores de la virtud del trabajo viven echados para atrás, haciendo que hacen.
Según el viejo dicho el vivo vive del bobo, y el bobo de su trabajo. Pero eso es digno de una sociedad competitiva y materialista.
Hay que trabajar para trabajar menos y ser más independiente.
El éxito es comer bien, dormir bien, y fornicar bien. Lo demás es cuento. Y no lo digo yo, supuestamente lo dijo el Rey Salomón, a quien se le atribuye la más alta sabiduría.
Pero los mismos que siguen el consejo del viejo patriarca, te mandan hacer lo que ellos no hacen, para que ellos puedan seguir haciendo lo que no hacen. Y prometen libertad en todas sus formas.
Pero si la libertad es gratis! Uno puede pensar lo que quiera y hacer lo que quiera en consecuencia. Las limitaciones siempre son las mismas. Ah, pero la independencia esa sí que es cara, no la posee ni el consejero, ni el súbdito, ni el rey.
Trabajar para ser independiente y descansar, está tanto en el principio como en el tope de la evolución humana.

EXPLICANDO UNA COSA.

Buen día.
Explicar un chiste es incómodo, porque el retardado que no entendió piensa que retardado es el que lo hizo. Aunque haya chistes sin mucha gracia, el humor sigue siendo una forma de conocimiento, y como tal vedada para algunos.
Pero cuando uno tiene que explicar una ironía, ya se coloca a medio camino entre la pedantería y la autodefensa. Por eso es fácil que produzca cierta vergüenza, a veces ajena.
Sin embargo explicar un sarcasmo es lo más fácil del mundo con un "date vuelta que te doy una patada en el culo".
También a veces hay que aclarar cuando uno habla en serio, como ahora.
Cuídense de la humedad.

Recogiendo sabiduría caída.

En una época cuya mi mayor ambición era una costilla de cerdo, conocí a un cura católico chino de 80 años que enseñaba el Tao en Barcelona.
Un día me dijo que estuvo 40 años recorriendo Europa y nunca vio una imagen de Cristo sonriente.
Ahí aprendí a nunca perder la sonrisa.
Otra vez conocí a un pintor de brocha gorda miembro de una congregación católica. Me dijo que su padre le enseñó los dos mandamientos de Dios. Lo escuché y me dijo ''en invierno por el sol y en verano por la sombra''.
Ahí aprendí a adorar al Sol.

SHOW OFF.

When solidarity is ego massage:
I know a very old woman wich is alone all the week because her family and specially greatdaughter are very busy working. In the weekends, her family is tired and can't visit her and the greatdaughter is busy feeding the homeless.
Wich kind of person abandon his elderly but then feed the homeless? 

EL PUEBLO ES INGOBERNABLE.

Sí. es ingobernable,siempre se está quejando.
Hasta no hace mucho, nos quejábamos de que desde un simple curul a todo ministro, senador, pasando por diputados, secretarios, etc., tenían complejo de estadista. En lugar de limitarse con humildad a su función, pretendían arreglar el país.
Ahora que todos se limitan a su función de cumplir las formas y acomodar a la familia, nos quejamos de que nadie arregla el país.
No nos conforma nada
Escuché a comediantes quejarse de que la política y el periodismo les está quitando público. 
Creo que eso ha cambiado mi actitud política.
Ahora cada vez que veo a un candidato a cualquier puesto hablando, o a cualquiera que ocupe un cargo, me dan ganas de aplaudir con una enorme sonrisa de oreja a oreja.
Es más, me dan ganas de darles bananas, caramelos y maníes.
Bendito circo, y encima gratis. 


P.S.: Lamento no poder ir a la reunión del comité político.
Se me quemó la bombita de la portátil de la mesa de luz y la tengo que cambiar.
Otro día será.

Pasar es como renunciar.

Qué le voy a hacer si soy más flojo que el humo.
Pero hoy no se si es por Venus en Sagitario, la luna dormilona, o el viento norte. Paso hasta de mí mismo.
Hace media hora estoy viendo TV, y veo una nota musical blanca en fondo negro, estática, en el canal radio Blues, donde unos sureños están desgarrando vocales.
Paso de la gente, paso del mundo, pero no parece porque disimulo gracias a mi inherente encanto.
No se de dónde vengo, ni a dónde voy, pero estoy y me gusta.

Propaganda política por doquier.

Me enganché viendo un homenaje en televisión a un famoso conductor fallecido recientemente. Estaba interesante, pero me fui al cable porque en el corte comercial hacían una ensalada de propaganda política de todos los candidatos y varias listas.
Es casi surrealista, donde cada treinta segundos o un minuto te envían una visión diferente de la realidad. Yo no se cómo no hay más casos de esquizofrenia. Será gracias al cable.Y patético ver a políticos vendiendo su lado humano. 
Si yo fuera candidato, y fuerte, en lugar de gastar tantos millones en publicidad, saldría a la calle todos los días con billetes de cien dólares y se los regalaría al azar a cualquiera que se me cruzara. Sería más barato y me garantizaría la victoria.
Lean a Maquievelo bastardos, era igual de asqueroso pero más coherente.
Una flor en un jardín no es nada extraordinario; pero lo es entre las baldosas de la calle.
Lo extraordinario reside en lo ordinario, basta mirar para encontrarlo.
Es gratis, fácil y seguro

Por la sinrazón.

Lo bueno de la Razón es que su amplitud le permite justificarlo todo, explicarlo y entenderlo. No tiene límites en su extensión.
Lo malo es eso mismo, ya que justificar impide la madurez , el entendimiento no es total hasta que alcanza la paradoja negándose a sí mismo , y la extensión no alcanza a cosas concretas.
No se necesita razón alguna para percibir al mundo, los contrastes ni al propio ser. Si bien justifica, explica y sabe todo al respecto de nada, la Razón es una diosa servil.
Seguir al corazón es vivir en cambio permanente sin justificarse, ser breve y conciso, sin miedo de ver al mundo a través del propio ser.
Ojalá pudiera, pero la fuerza no está en el poder sino en el intento. Y si las consecuencias no son felices es porque no necesariamente deben serlo.
El camino es el destino y la razón un bastón a veces. Sin importar cómo uno ríe, siempre hay tiempo para el propio ser.

El plan perfecto.

Lo bueno de no tener planes es siempre tomar los caminos en bajada, ir por la sombra y por donde sea más agradable.
Cualquiera tarda una vida para terminar de conocerse, y plantearse un destino sin asumir la propia ignorancia no es aconsejable.
Si todos los caminos conducen a Roma, por qué ir descalzo por las piedras y las espinas, a rayo de sol, habiendo otras rutas?
Tampoco hay apuro, el destino es algo a lo que todos llegamos, y después de eso la paz del sepulcro.
Yo le dejo los planes a los ciudadanos pacatos, las cruzadas y el pastoreo.

BABILONIA SXXI.

Aquí:
Los narcos se creen progresistas.
Los comunistas se creen demócratas.
Los nacionalsocialistas se creen anarquistas.
Los racistas se creen nacionalsocialistas.
Los clasistas se creen conservadores.
Los capitalistas se creen sindicalistas.
Los neoliberales se creen libertarios.
Los funcionarios se creen dirigentes.
Los ladrones se creen Duques.
Las mujeres se creen hombres.
Los hombres se creen niños.
Los bufones se creen intelectuales.
Y los individuos (como dijeran en la película '12 Monos'), si consumen son útiles y si no consumen están locos.
Hay más confusión, pero que te sea leve porque apenas es martes.
Hace 100 años que el pueblo sabe leer, en algunos lugares menos. Por eso hay tanto floripondio intelectual y tan poco contenido.
Lo que se vulgariza pasa a ser vulgar, es tautologico . Entonces es cuando ciertos individuos dan el tan mentado salto evolutivo para comenzar otra vez. 


SOY DEL SUR.

No se si Uruguay sigue siendo el país más europeo de las Américas. Eso tiene grandes desventajas, como ser que en las fiestas navideñas hacemos una enorme ingesta calórica a través de turrones, budines y otras cosas más apropiadas para el frío. Quién no conoció a un gordo que reventó en Navidad?
Otro de los problemas es que mientras la sabia cultura ancestral hizo esas reuniones en los días más cortos del año, a nosotros nos tocó reunirnos en los días más largos con la nunca mal ponderada familia. Si no alcanzara con la cena todavía hay que tomar mate con budín inglés a la mañana, que debe ser la combinación más grotesca del mundo.
Y como si eso fuera poco, las fiestas en el norte marcan la antesala de la hibernación, el retiro, el recogimiento y la soledad. Acá en cambio nos remachamos con un feriado judicial, legislativo, y general de todo enero, en pleno calor cuando debería ser en pleno invierno. Así que en julio repetimos retiro. Por eso no adelantamos más.
Pero la parte positiva es que somos más fuertes que el propio demonio, 40 grados en la columna de mercurio y a las tres de la tarde todo el mundo más borracho que un cosaco traicionado por la novia.
Atrasados, puede ser, pero más duros que un clavo.
Infeliz solsticio de verano, ya habrá tiempo de ir a sufrir a la playa
''YO NO RECORRO LOS CAMINOS, 
  LOS CAMINOS ME RECORREN A MÍ.''

Millennials buenos.

Están en contra del patriarca protector-proveedor y después se quejan de la violencia de género? Si aumentó, que no lo se, más se debe a la emasculación del hombre con calzas de lycra y zapatos de taco alto, vegano y susceptible a cualquier ofensa; pero ante la cual es incapaz de poner el pecho.
Y ni qué hablar de la disfuncionalidad planificada de la familia, que no es familia tipo sino un aglomerado de consanguineidad sin más metas que mandar a los viejos a los asilos y costearse las vacaciones a crédito para postearla en las redes sociales.
Sí es mucho lo que se puede decir al respecto. Salvo que no es un proceso que vaya a ir peor, sino que simplemente está al borde del abismo. La juventud tan criticada por esta generación X indolente está llena de mojigatos, pero también de los que reaccionaron ya ante tanta inconsistencia cultural. Siempre los buenos fueron menos, por algo son buenos, y siempre los menos marcaron el rumbo.
El efecto rebote -que no polarización- se siente en 60 semanas de protestas en Francia, se siente en que el libro más vendido de Europa sea Mein Kampf, en el resurgimiento del romanticismo histórico. No se molesten en patear el tablero, ya lo hicieron y los viejos carcamanes no se dieron cuenta. Y como la ola que se forma por un terremoto bajo al mar fuera de la vista de todos, pasando casi desapercibida en su recorrido, cuando rompe en la costa es un tsunami que no deja nada en pie.
El problema no son los élites, el problema son los que creen que el estado de bienestar es eterno.

Feliz Navidad a todos.

Yo he pasado las fiestas solo, o con el perro. He pasado con amigos, con familia y hasta con gente odiosa. Trabajando varias veces.
No es que sea insensible, pero mientras haya postre y se pueda fumar, me da igual.
Los que se fueron siguen estando, si lo merecen, todos los días a través de mi propia vida. Por eso no pienso en ellos porque sean estas fechas.
Para celebrar, siempre hay motivos. Para estar solo, siempre hay tiempo. Para estar con gente, siempre hay oportunidades.
No soy religioso, los solsticios y ciclos los siento en la piel. No soy estructurado, mis ciclos son dinámicos y cambiantes.
Y miro alrededor y veo gente sufriendo por los que no están, o porque están solos, o porque no tienen familia ni perro que les ladre; y hasta simplemente por estar hartos de efusividades vacías.
Yo no soy quien para sugerir nada; pero me gustaría que todo el mundo asuma la realidad y obtenga la paz, sin pretender tener lo que no es necesario.
Y no, el mundo no va a cambiar porque cambie el almanaque.
Si nunca te agarrás una borrachera en el año, si nunca comés lechón o tomás champagne, bueno, hoy es el día, como un campesino medieval. Si no, da igual.
No es ser aguafiestas, sino todo lo contrario. Se disfruta mejor sacándole esa cosa sacra.

jueves, 9 de enero de 2020

LA VUELTA A CASA.

Yo era uno de esos bultos, lúgubres y desvelados, que deambulan por las madrugadas brumosas, arrastrando pasos melancólicos de tango, cargando sueños crispados de 'rock and roll'. A veces, como por acaso, las marquesinas apagadas del viejo bar me invitaban a compartir infructuosas tertulias.
Barbudos metafísicos, transgresores místicos, guerreros de medio tiempo, agarrados a un vaso confrontando ideas con argumentos que reverberaban en el ambiante cual estrofas de una vieja balada, como acordes de una dulce melodía aún más sutiles que el propio alcohol y que se desvanecían antes que el sol derritiera la escarcha del pasto, no resistiendo los albores de un nuevo día.
Un día, cansado del ciclo eterno, hice del mundo el camino más ancho. Conocí mujeres que después del baile se convertían en la madrastra de Cenicienta. Comí platos por los cuales los presos más duros de las más duras cárceles tercermundistas harían hartos motines. Yo vi a los mendigos, vestidos con los grises del tiempo y el espacio, ofrecer su limosna de objeto de caridad a los gordos de espíritu, escondidos tras los ojos que no se miran. Yo olí la pólvora ofrecida cual incienso a los dioses paganos del trueno, vi el rayo reflejado en la hoja del cuchillo cayendo cual rayo certero, conocí el rojo carmesí que hasta llegué a paladear. 
Dormí en las entrañas húmedas y oscuras de la tierra, allí donde reside el dragón. Viajé por los aires uniendo elevadas cumbres. Caminé sobre ascuas sin quemarme los pies. Me asomé al abismo de las aguas, y el Levitán aplastó mis huesos; pero no sucumbí. 
Primero perdí el escudo milenario, luego poco a poco fui perdiendo partes de la  aún más antigua armadura. Los guanteletes, luego el yelmo, el peto y así fue cayendo por partes hasta que sólo me quedó la espada, hasta que se partió. Y empuñando el pomo de la misma como toda arma, seguí combatiendo, aún sin aire en los pulmones. 
Cuando ya no quedaron demonios que destruir, cuando ya de mi no quedaba nada, ni siquiera encontré esperanzas, ni razones, ni motivos. Para nada. Pude ser como la brizna que se doblega al viento, o como el viento que parte al roble. Pude ser la muralla inexpungable, el vuelo del águila, o incluso pude ser el silencio. Conjugué todos los verbos, ejecuté todas las acciones. Puedo estar, puedo ir viniendo o irme volviendo. Pero no fue hasta que lo perdí todo, incluso la misma esperanza, que supe que soy lo que soy. Yo soy lo que está entre lo que existe y lo que no existe, como un punto en el espacio que es y al mismo tiempo no es sino un abstracción, pero que aún así contiene al mundo y es su parte esencial. 
Yo no soy el oro de la bolsa, ni siquiera soy la bolsa, sino el vacío que forma la boca de la bolsa. Pero sin ese vacío, la bolsa pierde utilidad, nada podría entrar ni salir de ella sin destruirla. Y se puede robar el oro, se puede perder, o se puede rasgar y quemar la bolsa. Pero lo que no se puede destruir es ese vacío.