En los primeros 20 años del siglo pasado, el Uruguay casi duplicó su población. Los inmigrantes importaron ganas de trabajar para ser libres así como nuevas ideas. Al poco tiempo Uruguay fue llamado la Suiza de América.
Después los hijos de los inmigrantes quisieron ser empleados públicos, y sus nietos profesionales universitarios. Ahí empezó la decadencia, hasta ahora.
Uruguay tiene un extenso territorio mal explotado, en relación a su gente. Si los inmigrantes que llegan ahora respetan nuestros símbolos, historia y Constitución son bienvenidos.
Y para los subnormales que después de tres generaciones se ríen de mi apellido o de mi raza, recuerden que desde el ladrón de celulares al político corrupto somos todos uruguayos los que fundimos este país.
Los inmigrantes no tienen nada que ver, esto no es Europa, nuestro ethos es variado desde la fundación. El negro nos dio el deseo de libertad, el indio el amor a la tierra, y el inmigrante las ganas de trabajar. Como dijo el poeta, el gaucho es como el tala que nace en la juntura de dos piedras.
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