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miércoles, 27 de mayo de 2020

Vos podés saber un montón sobre astrofísica, teoría de cuerdas, la historia de Roma, paleontología, filosofía y otras cosas.
Pero cada vez que un hombre se para frente al mar y ve al horizonte en toda su extensión, con el astro Rey en el firmamento, te está dando clases de sabiduría que no deberías obviar.
De esa inteligencia es de la que se ríe el necio quien no pocas veces es erudito.
La ley de vida siempre ha sido que mientras unos se van otros vienen. Eso siempre tuvo su balance positivo, porque a la corta o la larga, eran siempre más los que venían. A veces tocaba una generación para recuperarse de los muertos de una guerra o de una peste. La población mundial por eso ha crecido, por ley de vida.
La vida moderna y la amplitud del sistema de información, sin embargo, ha llevado a que los rituales del duelo y la reflexión consiguiente a la muerte pase a ser una simple formalidad. Y como toda formalidad pierde su razón de ser cuando no es funcional; funcionalidad que se da por sus beneficios; beneficios que en esta época se miden en plata.
Mi opinión con respecto al aborto en este momento no tiene importancia alguna. Pero veo que se habla de la muerte del que está por venir con la mayor de las frialdades, sin ninguna empatía ni contraposición con el hecho inexplicable de la vida en sí misma. Un hecho inexplicable, como aún nuestra propia existencia, que siempre ha estado en los planos metafísicos o místicos, se resuelve ahora con razones que vuelven a la vida en cosa. Y en cosa superflua cuando se trata del que aún no entró al sistema económico, familiar, social. Además, como toda cosa, cuantificable en plata.
Pero eso no es nada, falta la otra cara de la moneda: los que están no se quieren ir. Nadie quiere ser viejo, nadie quiere morir por causa de un virus que mata menos gente que el suicidio. La sociedad se alarma y entra en pánico cuando muere un anciano de más de noventa años, que ya venía con las bielas flojas golpeteando hace rato, si a su certificado de defunción se le agrega la palabra mágica ''corona''. Antes la corona era de flores, y era una ofrenda a los muertos.
Se dice que la cantidad de gente está matando al planeta, y así se aconseja no reproducirse, o desearle la muerte a los demás. Qué cosa más absurda, es imposible que un sistema genere más de lo que puede, tautológicamente porque no puede. La población mundial con sus granjas y sistema de producción total cabría en Francia, o en Texas, si se concentrara en un lugar. Si de ecología y sustentabilidad se tratara, la única solución es el amor a la naturaleza. Naturaleza que enseña, provee, que es madre, y que hoy en día la soberbia del insignificante cerdo intelectualoido pretende dominar, explicar y someter. La gente sencilla no, la gente sencilla está unida a lo primitivo, a la vida misma.
La mayor pandemia que estamos sufriendo es la de no pensar por nosotros mismos, comprar todo resuelto. Fast food, delivery, de información incluida, de decisiones. Nuestras vidas parecen no pertenecernos así. Por más que se esfuerce el sistema de salud en prometernos la vida y juventud eternas donde no entran recién llegados, la ley de la vida es inexorable.
De algo hay que morir, y en el balance final lo que dejamos, si acaso dejamos algo, es el cómo hemos vivido y a veces también el cómo hemos muerto. El cómo es más que el qué, más que el cuánto.
Y el poder de cada uno es o debería ser elegir ese cómo y ese qué, que tiene poco que ver con el cuándo.
Pero es contradictoria una sociedad que teme a la muerte aún de los desconocidos, y se caga en la vida al mismo tiempo. Y se vuelve fácil de dominar: ''Haz lo que yo digo y vivirás'', dicen. Y dentro de su pánico y egoísmo colectivo, pocos piensan en lo que implica ese mandato.
No hay que tener miedo de morir, es como tener miedo de vivir, porque una y otra cosa son lo mismo.

domingo, 24 de mayo de 2020

Me acuerdo cuando iba al Liceo Militar. Con quince años estaba permanentemente cuidándome de que no me sancionaran, había motivos para todo. No se si la idea era generar ese estado de alerta en los alumnos, o forzar las actitudes. De todos modos, gané disciplina. Sin embargo, por más que me cuidara, siempre terminaba sancionado por cosas tan inocentes como correr en los pasillos, fumar, no afeitarse a pesar del poco vello facial que ostentaba, o estar estrangulando a un compañero en el baño. Pero me costó años volver a una ''nueva normalidad'', como el común de la gente.
Ahora, después de tanto años de cultivar la displicencia, voy al supermercado y aparece el guardia de seguridad para decirme que no puedo entrar sin mascarilla, o que no puedo acompañar a mi madre. En países donde se aplican multas es peor, se promueve la delación entre iguales (cosa repudiable entre militares, por decir algo). Hasta caminar por la calle es motivo de observación, hace poco un helicóptero instaba desde el aire a la gente a no agruparse y usar tapabocas en la rambla frente al mar.
Más allá de lo absurdo -o no- de algunas medidas, el estado de tensión permanente no es saludable, ni física ni emocionalmente. Habría que desarrollar una actitud tipo Zen 😁de mantener la calma aún en las situaciones más generadoras de esa tensión. Algunos estamos entrenados, por historia de vida, a más de allá de cuestionar al sistema, aceptarlo como parte no integral de nuestra persona. Es difiícil, imposible en el grado máximo; pero es un intento permanente hacia el centro en lugar de mantener la atención hacia afuera.
Aprendí tal vez que estrangular a un camarada es lo mismo que caminar a paso displicente por la plaza de armas. Ahora no sea cosa que no usar mascarilla sea lo mismo que robar un supermercado.

jueves, 14 de mayo de 2020

Cabo Polonio, año 2079, Centro Mundial de los Servidores de Datos Post Cuánticos de machos renegados con creencias religiosas anteriores a la revolución transhumanista.
---Recuerdo, niño, haber pasado toda la pandemia del 2020 con un tapabocas descartable que me dieron en el supermercado, luego de exigirlo de pesado al gerente. Éramos muy pobres, no había créditos sociales en el celular y prefería gastarme el dinero en tabaco. En aquella época comíamos también, nada de intravenoso. El celular aparte no lo teníamos metido en el recto sino que lo llevábamos en la mano.
---¿Qué es tabaco Don Varto?
---Era un tipo de planta que se procesaba no se si secándola y luego moliéndola, que enrollábamos en cilindros a los que le prendíamos una brasa en la punta e inhalábamos el humo.
---Es muy loco eso.
---A veces todavía lo extraño. El acto se llamaba fumar.
---¿Y para qué fumaba?
----No se, me gustaba. En esa época tenía un físico precioso, era alto y fuerte. Tendrías que verlo, esta en la unidad criogéncia de la Luna.
----¿Y por qué no lo recupera?
----No patees la mesa hijo de kuta --le avisé desde dentro de la campana de vidrio---que me tambaleo. Antes no existía la pabra ''kuta'', era con P al principio en vez de K. Pero la última vez que la usé las cámaras sagradas de vigilancia me detectaron y el microchip me bajó el nivel de oxígeno en sangre y me tuvieron suspendido un mes. Imaginate, me perdí la pelea Tyson Vs. Hollyfield XXI, que fue la mejor de la historia porque al primero le pusieron dientes de titanio y al segundo orejas de silicona orgánica regenerativa Clase 3. No la quise ver diferida, dicen que se pasaba masticando y saltando alrededor apoyado en la cola de canguro biónica.
---Pero por qué no recupera su cuerpo? Podría agregarle una piel nueva, ojos tornasolados como se usa ahora y todo eso.
----Estoy embargado, me lo sacaron por eso, no estaba enfermo. Estuve años pagando los intereses hasta que no pude más y ya le sacaron los riñones, los pulmones y no me acuerdo que más.
---Y si le pasa la deuda a los Altos Sacerdotes? Se divertirían en la barbacoa sodomita. Con lo que le paguen se puede comprar un modelo androide, nadie se va a dar cuenta.
---No, yo soy de la vieja escuela. Ni muerto. Aparte me gustaba rascarme los huevos, pero los míos propios, si mal no recuerdo.
---Bueno, lo dejo Don Varto, me voy a jugar con mi familia al Candy Crush Incestuoso. Desde que mi hermana fue a hacer los servicios a la base lunar, todas las tardes nos reunimos a escuchar las noticias y jugar.
---Antes vivíamos bajo el mismo techo. La familia digo.
---Eran unos inmundos, se salpicarían de saliva y virus todo el día. Y hasta me dijeron que la gente se tocaba. Hay que ser depravado para eso. Salvajes.
---Si, si. Haceme el favor, andate, no se para qué viniste.
---Para cambiarle el líquido amniótico de la campana, viejo choto. Se obstruyó el conducto del plasma regenerativo.
---Eso pasa por comprarle materiales a Tanganika, la gran potencia que te vende cosas que no duran tres días. En mis tiempos le comprábamos a los chinos.
---Ah eso ahora es lujo, sólo los políticos sacerdotales pueden acceder a la calidad de la Sublime Pagoda. Agradezca que lo mantienen vivo porque no pudieron descifrarle los pensamientos.
---Ni yo puedo, ahora menos. Ellos no pueden porque cada vez que la inteligencia artifical llega a una palabra prohibida, se autocensura y se cuelga, así que se tiene que resetear la línea en la que estaba investigando y luego todo otra vez. Andá a la mierda.
---Ah, jajajajajajaja, te duermieron de nuevo viejo. Me voy a atender a la heterosexual de al lado, que se cree princesa.The Simpsons - The Infosphere, the Futurama Wiki

martes, 12 de mayo de 2020

Cuando tenía cinco años mi abuelo me estaba llevando a la escuela, y se cruzó en el camino con una vecina que llevaba a dos otres niños más, así que me dejó con ella. Pero entre esos niños había uno de mi edad que estaba desfigurado porque se le cayó una olla con líquidos hirviendo encima, mientras su madre cocinaba. Los injertos con pedazos de pelo lo empeoraban.
Así que a esa edad me provocó mucha impresión, y al menor descuido antes de llegar a la escuela me escapé corriendo como medio kilómetro hasta mi casa. Nunca había estado solo en un recorrido tan largo, y ni siquiera llegaba al timbre, así que le pedí a un transeúnte que pasó por ahí que llamara en mi casa para que mi madre me abriera la puerta.
Huí desesperado porque tenía miedo de contagiarme.
No se si por eso, o por otras circunstancias de la vida, que cada vez que veo a un apestado por algo lo saludo físicamente. Tengo una vecina de mucha edad con el rostro desfigurado por alguna enfermedad, siempre lleva un pañuelo en la mano para no ir babeando, y produce cierta repulsión. Pero yo al verla le doy un beso, y es de las pocas vecinas a las que saludo así. Creo que mi mensaje para ella es algo así como que continúa siendo agradable y bella.
En la escala de la interrelación social debo estar bastante bajo, incluso aborrezco que los hombres hayan adoptado la costumbre ítalo-argentina de darse un ósculo. Pero de todos modos al indigente de valor le estrecho la mano, es más que un acto de compasión, uno de reconocimiento. No a todos.
Ahora estoy viendo que con esta crisis sanitaria, se están cortando los vínculos del mamífero primitivo y me revuelve un poco. No costaría nada estrecharle la mano al prójimo, en el ya consuetudinario acto de saludo, afecto y confianza. Todos tocan los mostradores, las mercaderías de los supermercados, los pasamanos. Es más lo que hay que perder que lo que hay que ganar, si vamos a ser calculadores, con el distanciamiento excesivo. No se le puede tener miedo al prójimo, a veces ni aún que estuviera apestado. La tradición cristiana occidental, que algunos compartimos y otros no compartimos, deifica al hombre que lavaba pies y tocaba a leprosos. Y en esa cultura, tradiciones y valores se desarrolló la civilización, ciencia y tecnología actuales. Y como decía somos mamíferos, nos expresamos a través del contacto físico, no somos reptiles ni insectos.
No hay nada de malo en estrechar la mano, eso de saludarse con el codo es una soberana estupidez. Y al ser amado hay que abrazarlo.
Dénse la mano, abracen a sus padres, a sus abuelos, estrechen la mano de sus amigos, hablen con el vecino. Y si están enamorados apretujen a su pareja. No por eso se van a contagiar de nada. Y si acaso se contagian, más vale antes que vivir como un gusano. La vida no vale en tiempo, vale en intensidad y en acciones.

domingo, 10 de mayo de 2020

LA TIRANÍA DE LOS SUPERMERCADOS EN URUGUAY Y EL MUNDO.


Como efecto de la emergencia declarada, las grandes superficies se están quedando con la clientela de los pequeños negocios. Y siendo que además todas las firmas -o las principales- pertenecen al mismo capital, aumentan los precios y dsiminuyen el servicio de atención.
En virtud de esto, el gobierno uruguayo les pide congelar una lista de poco más de cien productos, y las empresas acceden a congelar ochenta por un perído de 40 días creo.
Primera conclusión es que se espera seguir así al menos por 40 días más, cosa bastante desalentadora. Ya aplanamos la curva no? Ya los que llamaban a una cuarentena rígida y general, dicen que no dijeron que dijeron. Como que aparentemente se ha superado lo peor. Así que un més más va a hacer mucho más daño que bien, nos parece a muchos (a otros no).
La segunda conclusión es que acá hay un tema que se viene arrastrando desde hace años, en que debido a argucias legales la distribución de alimentos a los uruguayos está en manos de un monopolio, que con esta crisis se está comiendo a la poca competencia que le quedaba. Estamos discutiendo al respecto del monopolio público del refinado y distribución de combustibles fósiles, cosa que está bien discutir; pero por otro lado lo más esencial está en manos de un monopolio (u oligopolio) privado y tímidamente se le pide mantener unos precios. Ya lo leí por ahí: los comercios nunca pierden, ya le van a encontrar la vuelta para que esos productos falten, o disminuirán la cartilla de empleados; pero nunca van a perder, al contrario.
La tercera conclusión surge de escuchar a gente que habla de un libre mercado y autorregulación de la economía, como que no se pueden congelar precios. Pero parecen no ver que la economía misma está regulada por un banco central, que a su vez debe dinero, y el país mismo debe dinero, y la población es presa del crédito y del desempleo. Vamos a ver, que alguien me mencione algún milagro económico de posguerra que se haya logrado con libre mercado y sin explotación. ¿Libre mercado? Me encanta, es parte de mi utopía, y el anarcocapitalismo. Pero señores, si los medios de producción están en manos de corporaciones, la distribución en manos de corporaciones, el capital en manos de corporaciones, cómo mierda el libre mercado va a librar a la gente de los abusos? ¿Con neoliberalismo, tipo liberalismo de mercado pero sin liberalismo social, que me dicen que es eso aunque nos incomode el término?
Si la gente tuviera huertos, gallineros, si no estuviera endeudada como en la Austria de Von Mises del 1900 sí, liberemos todo. O si se pudiera salir a cazar y pescar. Si no hubiera laudo la gente trabajaría por bananas maduras, el mercado es así, y ahí hablo con la propiedad de quien tiene más de veinte años de mochila con una vuelta al mundo incluída, indocumentado o ilegal las más veces.
Parece que no les alcanza con el ejemplo de que un organismo internacional como la OMS con dirigencia y miembros no electos sino designados están diciéndole a los gobiernos qué deben hacer, asesorados por cientistas a sueldo del mismo capital que se beneficia del miedo y el desorden, y amparado en la censura mediática y monopolio de las plataformas informáticas. Y que a su vez está ahí promovido por un progresismo de dislocamiento cultural.
En el otro extremo, no regular en absoluto, produciría los mismos efectos que darle un sueldo a cada uruguayo: inflación descontrolada en un contexto económico donde las adquisiciones se hacen por crédito, incluso el alimento.
El que me conozca de lo cotidiano sabe que me molesta cualquier asomo de autoridad, ya ni el autoritarismo. Aspiro en algún momento a una sociedad absolutamente libre. También soy amigo de todas las razas humanas, tolerante con las religiones que he estudiado y busco entender, admirador de casi todas las culturas desde lo ''primitivo'' a lo tradicional, acepto la diversidad sexual como fenómeno humano, me apasiona la sed de justicia.............pero no por eso voy a aceptar la división y confrontación e imposición como salida.
Ni una cosa, ni la otra. Sí, prefiero un libre mercado y un libre todo lo demás. Pero ahora en el mundo en que vivimos, y en este país, sería un sucidio. Hay que regular.
Y para terminar, sugeriría que dejen de pensar en pedirle cosas a los gobiernos, o buscar líderes, o fórmulas. El sistema es dueño de todo eso, y apunta a concentrar poder y riqueza. El que quiera ser libre que agarre una mochila, o que tire de un arado, que compre y venda en una feria vecinal, o que al menos plante un limonero. Algo, porque no hay libertad pidiendo sino que la libertad implica acción.

viernes, 1 de mayo de 2020

Apocarse es fuerza, dejarse apocar es debilidad.


En general, las arbitrariedades se amparan en disposiciones escritas.


Es muy malo tener vicios; pero peor aún es no tener tentaciones.

Yo creo en la amistad entre un hombre y una mujer, siempre y cuando uno de los dos sea demasiado feo.


Encontrar una cucaracha entera al morder una galleta no es tan malo como encontrarse la mitad.


El porcentaje de altruísmo, de lujuria, o de cualquier otra condición humana -mayormente determinada por la biología y la evolución-, es el mismo entre ateos que entre creyentes. La fe no mejora a las personas, las ayuda a vivir.


La vida es un absurdo dinámico, cuya única ley permanente es la aleatoreidad. No le busques sentido, el sentido eres tú.


Es sorprendente el desarrollo de la ciencia, hoy y gracias a los grandes avances tecnológicos la astrofísica defiende que la materia recibe influjos de una cosa que no puede ser cosificada. Es decir que al final sabía más un chamán  que S.Hopkins.
Palabra de un viajero:
Quien quiera conocer la idiosincracia de un país de manera rápida, vaya a un supermercado en horas concurridas. En algunos lados se le plantan delante a conversar con el carro de la compra obstruyendo el camino sin importarle nada de los demás, en otros sitios por el más leve codazo piden disculpas.
Y si no, también se puede saber observando el tránsito vehicular especialmente en horas pico. 
Están en contra del patriarca protector-proveedor y después se quejan de la violencia de género? Si aumentó, que no lo se, más se debe a la emasculación del hombre con calzas de lycra y zapatos de taco alto, vegano y susceptible a cualquier ofensa; pero ante la cual es incapaz de poner el pecho.
Y ni qué hablar de la disfuncionalidad planificada de la familia, que no es familia tipo sino un aglomerado de consanguineidad sin más metas que mandar a los viejos a los asilos y costearse las vacaciones a crédito para postearla en las redes sociales.
Sí es mucho lo que se puede decir al respecto. Salvo que no es un proceso que vaya a ir peor, sino que simplemente está al borde del abismo. La juventud tan criticada por esta generación X indolente está llena de mojigatos, pero también de los que reaccionaron ya ante tanta inconsistencia cultural. Siempre los buenos fueron menos, por algo son buenos, y siempre los menos marcaron el rumbo.
El efecto rebote -que no polarización- se siente en 60 semanas de protestas en Francia, se siente en que el libro más vendido de Europa sea Mein Kampf, en el resurgimiento del romanticismo histórico. No se molesten en patear el tablero, ya lo hicieron y los viejos carcamanes no se dieron cuenta. Y como la ola que se forma por un terremoto bajo al mar fuera de la vista de todos, pasando casi desapercibida en su recorrido, cuando rompe en la costa es un tsunami que no deja nada en pie.
El problema no son los élites, el problema son los que creen que el estado de bienestar es eterno.
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Partidos y sindicatos.



Ya se que el  sindicato nacional PIT-CNT  no tiene personería jurídica.
Ahora, tampoco entiendo -sinceramente- si los partidos políticos son una ONG, asociación civil sin fines de lucro, o qué figura legal los respalda.
Porque ni en la constitución de Jefferson ni en ninguna que le siguió están contemplados.Siempre se dice al principio que el soberano es el pueblo, pero siempre te dan a elegir un partido generalmente entre A y B, así que no hay mucha libertad.
Por consiguiente, toda la Corte Electoral con sus directivas y regulaciones, es un órgano inconstitucional. Y así, los gobiernos electos, la obligatoriedad del voto y el despilfarro de dinero otorgado a los partidos.
Yo se que se puede rizar el rizo y explicar hasta que la Tierra sea plana, pero con la mano en el corazón, hay que decirlo vivimos en una falacia.


Siguiendo con el tema de los partidos políticos, me atrevo a cuestionar su representatividad. Porque si bien se valen de ideologías, o conjunción de intereses como en las coaliciones, hay corrientes que se superponen y generan toda una estructura de poder paralelo y con pujas paralelas y oscuras.
Más o menos en todos los partidos tenemos al Opus Dei, a los evangélicos, a los sionistas, al poder rosa, la masonería y vaya uno a saber cuántos más, que si no dicen al votante su condición de tales, implicaría que sus intereses se superponen al de los candidatos que siguen.
¿Qué pasaría si una persona de uno de sus grupos tiene que interpelar a otro de un partído político opositor al suyo, pero de su misma condición? ¿Habría favoritismo?¿Y si tuvieran que otorgar cargos o licitaciones? Las preguntas son muchas, porque muchas son las posibilidades.
No es por desconfiar, pero toda la carga la suele llevar el pueblo.
Por consiguiente mi voto (o no voto) a un candidato o sector, puede estar perjudicando mis propios intereses. O puedo estar financiando campañas que me son ajenas tanto a mi como a mi país.
Cuidado, ya hablo de mi ignorancia. Pero que tales grupos existen no lo puede negar nadie, ni que participan de la vida política.
Es más difícil hacer un currículum para entrar a ser repartidor de un delivery, que para ser representante del pueblo
Soñar no garantiza el éxito.
Pero no hay mejor forma de vivir.
El que no sueña no vive, la vida es sueño.
No se por qué todos creen que los forzudos son estúpidos; pero cuando hacen estatuas de los dioses los representan forzudos.
Lo mismo le pasa a las mujeres bonitas: tienen fama de tontas; pero los griegos no se imaginaban a una diosa fea.
Será que el humano se identifica con la debilidad, la imperfección y el miedo; mientras que la inteligencia, la fuerza y la belleza le son inalcanzables?

SORPRENDIDO.

Siendo de Uruguay, estoy maravillado que gente de Irlanda, España, Francia, Rusia, Estados Unidos y otros países lean este blog, según me entero por las estadísticas. No son muchos, la entrada más vista debe tener unas veinte visitas, y la mayoría muchas menos. Porque yo pensé que nadie leería esto, o alguna persona muy cercana por simple curiosidad.
Sinceramente no me interesa lo que piensen en cuanto a mi calidad literaria. Este blog lo inicié tratando de recoger  pensamientos y es lo que hago; pero el saber que al menos una persona los ha leído y a partir de ahí seguramente ha tenido sus propias ideas me llena de satisfacción. Pienso que lo que alguien escribe no se termina hasta que otro lo lee, y cada uno que lo hace le da una interpretación diferente a la original, enriquecida o alterada por sus propias ideas y visión del mundo. Y así, hasta lo malo que se escriba termina siendo bueno si alguien lo lee.
No suelo editar  lo que escribo, últimamente ni pongo títulos, y algunos días hago muchas entradas al blog porque las recojo de mis publicaciones pasadas en redes sociales (alguna podría estar repetida) y suelen tener entre un mes y varios años. Otras cosas no, claro, esto pretende ser la bitácora de un marino errante que las más de las veces se mueve por tierra. Tampoco obviamente este blog tiene un interés económico; pero no es un pasatiempo sino una pulsión vital.
Las fotos en su mayoría son de otros, algunas mías, y como la imagen debe hablar por sí misma ni siquiera tienen un pie de texto descriptivo en la última época.
Así que bienvenidos mis cuatro lectores de textos muy cortos que pretenden decir más con menos palabras,  y muchas gracias por darle un poco de vida a esta recopilación.
Yo no discrimino a la gente ni por su raza, sexo, religión, inteligencia, fuerza, físico, clase social o nivel cultural.
Yo discrimino entre los de espíritu indomable y los dóciles. A los primeros llamo amigos, a los segundos los ignoro.
No digo que esté bien o mal, pero hay cosas que son y siempre serán como son. Y en esto hay una ley del todo o nada. O se es dócil o se es indomable, sin términos medios.
Ayer hice un arreglo casero de fontanería y me admiraba de lo hermoso que quedó. Hoy cuando abrí el pase del agua lo confirmé: hermoso como las cataratas del Niágara.
Yo no quiero entender por qué hay gente que elige vivir en la mediocridad.
No me interesa si es falta de audacia, o búsqueda de aprobación, o miedo.
Lo único que puedo asegurar es que ningún mediocre dejó huella, ni alcanzó la paz. Busca metas como la felicidad o las finanzas y aprobación social, pero nunca lo van a llenar porque esas metas son de servidumbre a un poder fuera de sí mismo.
Llama locura a la libertad, y cordura a la abnegación servil.
Ser mediocre es existir, pero no es ser uno mismo.
Yo discrimino entre los de espíritu indomable y los dóciles. A los primeros llamo amigos, a los segundos los alejo de mi vida para librarme de sus envidias, zancadillas y calumnias, que de eso viven.
A mi no me interesa la felicidad, ni idea tengo de lo que es. Yo tengo paz, cualquiera sean las circunstancias, no dependo de las mismas sino de lo que soy.
Yo entiendo que Inglaterra tenga una Reina (God Save the Queen, just in case). Porque tienen una Commonwealth y al menos sirve como figura central de un montón de países con Primer Ministro, dándole cohesión.
Lo que no entiendo es que España tenga Rey. Por favor alguien dígame para qué sirve un Borbón en España, hijo de francés y de griega. Hubo un español, no recuerso si era Ala Triste, que quiso crear un Commonwealth hispana, ya dándole utilidad a la monarquía a la caída del imperio, y terminó en una mazmorra (los señoritos no son muy de mezclarse con las castas coloniales, salvo por pasiones lúbricas desenfrenadas, pero borrachos todo vale).
Para mí, capricho de Franco. Y ojo, que el Príncipe de Asturias mide dos metros, debe comer más que yo que soy ya de buen tenedor. Y para comprarse pantalones o hacerse un traje debe salirles una fortuna. Y zapatos ni te digo, debe calzar 45, así que ni en las ventas de enero consigue nada barato.
La peor forma de humildad es tratar a alguien diferente como un igual por generosidad.
Porque generalmente el otro se lo cree, y como el único en la categoría que lo trata como igual es uno, luego quiere competir y baja la calidad del trato iterpersonal a su nivel.
Son experiencias del trato cotidiano; pero trasladado a la educación pública, implica que para integrar y promover a los más vulnerables, primero hay que darles una buena educación. De lo contrario la sociedad toda se va a ver negativamente afectada.
Incluso es de esa forma, siendo condescendiente, que personas de baja calaña terminan en puestos de dirigencia por sobre otros más capaces. O adquieren méritos sociales contraproducentes.
Todos los días escucho a gente que se piensa buena, diciendo que debería ser mala para que le vaya bien. Bueno, eso hay que hacer al administrar, porque en lo personal es casi imposible cambiar en dos días.
El buenismo hay que dejarlo en la casa, el barrio o la religión.

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Nacimos junto al mar.
URUGUAY EN LA RUTA DE LOS VIKINGOS.·SÁBADO, 29 DE FEBRERO DE 2020·
El mar para nosotros siempre ha sido una promesa de libertad, un afán de alcanzar los lejanos horizontes, la búsqueda dentro de uno mismo. Y tanto lo contemplamos que un día lo quisimos recorrer. Tal vez sea una de las más viejas historias del mundo.
Y para eso se necesita un barco. La mayoría cuando se trata de cubrir largas distancias opta por un velero, debido a su capacidad de depender sólo del viento. Pero construir un barco a vela es más caro, necesita de un mástil, mucho trapo, lastre, timón y una orza al menos. Además no suele ir en línea recta con respecto a su destino, debe estar a cierto ángulo del viento, aún los más modernos. Además no se puede encallar para descansar en una playa o estar amarrado en una zona de subidas y bajadas de marea.
Un barco a motor en cambio, requiere de un casco mucho más sencillo, se puede construir mucho más liviano, y en menos tiempo. Se puede navegar en aguas muy poco profundas y mantener un rumbo constante independiente del viento y las corrientes. Además es más manejable entre las olas. Pero el motor tiene una autonomía limitada: llegado ese punto, en lugar de optar por la vela, nos dedicamos a estudiar sobre los diferentes medios de propulsión, crear alguno como la propulsión por las olas, analizar la posibilidad de motores eléctricos, híbridos, diesel o gasolina, e incluso estudiar la mecánica de los vórtices. Como aparece en la foto superior, incluso estuvimos analizando la fauna marina para entender la hidrodinámica, y sin darnos cuento estuvimos años recopilando datos, opiniones, cálculos, experiencias propias y ajenas, así como un sinfin de datos. Al principio esos datos estaban confusos y entreverados, hasta que se ordenaron con el tiempo para esclarecer nuestras posibilidades.
Llegado el momento actual, decidimos aplicar todo ese conocimiento y nuestras propias teorías, para demostrar que un barco a motor es más capaz que la vela haciendo uso de la tecnología más avanzada no para obtener un producto más caro y lujoso, sino uno más simple y accesible al común de la gente. Cuando se habla de cruceros a motor, hablamos de algo prohibitivo para jóvenes aventureros o clases medias de cualquier país, como un Passagemaker de varios cientos de miles de dólares. Pero este punto es muy importante: la tecnología nos puede servir también para simplificar, y no para complicar con fines de mercadeo. Por eso esperamos promover una embarcación accesible a un público que hoy no puede acceder a viajar de forma independiente por mar.
Elegimos los mares del norte para exponer nuestra teoría y hacer el pasaje, por distintas razones. La primera es la elección de una ruta de barco a motor y no de velero, que utiliza los vientos portantes de las antiguas rutas comerciales. En ese punto ya tenemos una diferencia, y los drakkars nórdicos que usaron esas rutas eran barcos a remo ayudados por velas. Como tales, eran livianos, carecían de lastre y de una quilla tal cual conocemos hoy. Parte del desarrollo de nuestro trabajo estuvo basado en las características tanto del drakkar como del currach irlandés: barcos livianos que flotan sobre las olas, a diferencia de la tradición mediterránea que persiste hoy en día y basa la navegabilidad en un barco pesado. Hoy esta ventaja de mínimo desplazamiento la están descubriendo incluso los veleros de carrera, o hasta los de crucero. Los antiguos barcos livianos eran principalmente propulsados a remo, lo cual es muy parecido a un motor, donde cada remero equivaldría a aproximade medio HP de fuerza continua.
Con un diseño de barco liviano, adaptado a ir lo más rápido posible utilizando la mínima potencia, los standards de navegación recreativa actuales pueden ser rotundamente cambiados. Y a eso apostamos en definitiva, vimos algo, experimentamos algo ya, y lo queremos compartir con el mundo.
Para eso, nada mejor que batir el record del barco a motor con menor eslora en cruzar el Atlántico. Porque somos orientales, somos de Uruguay, un pequeño país como mucho potenciak que aún no ha sido descubierto del todo. Y al mismo tiempo, rendimos tributo a los irlandeses como Brendan, que con un currach cruzara el Atlántico hacia el año 500, o los vikingos que lo cruzaron hacia el año 1000. Por eso también nos apoyan personas de aquellos pagos tan lejanos, nos esperan y nos alientan.
Saludos a todos, ampliaremos la información en nuestro blog y los mantendremos al detalle de los avances del proyecto.
Skal.

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No entiendo que algunos protesten contra el ''feminismo progre'' cuando en realidad está en todos los partidos. Para bien o para mal digo. Incluso el novel oficialismo acaba de relanzar algunas propuestas.
Si quieren protestar en las redes, creyendo que van a liderar corrientes de opinión, al menos protesten contra la agenda de la ONU que es bien clarita en lo que hace a la mujer y el empoderamiento, etc..
Yo no protesto, aclaro que descargar en la izquierda es tan absurdo como tratar de machista a la derecha. Acá son todos progres.
Si puedo voy a mirar el desfile por televisión. Incluso espero ver desnudeces, mientras no sean vomitivas.
Soy muscle car classic model '66, cada vez más cotizado. Los viejos cascarriabas que chillen como marranos. Porque el mundo no se puede cambiar, pero sí la forma de relacionarse con él.
Los momentos más felices de mi vida fueron cuando no tenía nada.
Conozco a otros que les pasó igual.
Y en parte por eso no me importa mucho esa construcción onírica absurda que muchos llaman realidad.
Llega un punto en que esa realidad se niega a sí misma, al igual que la paradoja retórica, explorando los límites de la razón.
La humanidad parece estar lista para otro salto evolutivo, porque se está percatando de lo absurdo de los sistemas tecnológicos en que vive sumida. Y tecnología como conjunto de técnicas, que incluyen la política, la economía y todo lo demás.
Hay que volver a la fuente
Una mujer gorda es como cualquier mujer; pero más abundante. La belleza no responde a un canon sino a la armonía personal. Cuando todos se ponen de acuerdo en un ideal de belleza, entonces surge la idea de fealdad. El consenso en cuestiones de apreciación deshumaniza.
Benevolencia maligna.
Reseteo.


El mundo hace décadas se está preparando para esto.
Todas las fichas caen como en un Tetris macabro, dependiendo de cómo se lo mire.




Si hay una pandemia y primero piensan en limpiarse el culo, es una sociedad anal.
Nadie piensa en los modelos de Instagram. Ahora que cerraron los gimnasios van a engordar, se les van a caer las nalgas y la barriga, y no sabrán si seguir usando esteroides o comprar papel higiénico.
Las chicas no podrán ir a clases de zumba y toda esa energía la van a volcar de modo negativo en sus parejas, o lo que es peor si no la tienen, en sus pobres gatos.
😂😁😌
Los que toda la vida hicimos un poco de ejercicio como hábito estamos reivindicados, sin embargo, un poco gorditos pero en forma. Espero vuelvan a validarse los métodos domésticos con unos ejercicios dinámicos nada esotéricos, isométricos y cosas por el estilo. Y una vida activa en general.
El consumismo tiene muchas caras, y todas son un gasto absurdo en cosas que no se necesitan. Hay que replanterse el ejercicio y los cánones estéticos también
No me hablen de dinero, ni de distribución ni de justicia. Es un tema que no entiendo, no me entra en la cabeza, así que tampoco juzgo a nadie por sus ideas al respecto. No puedo.
Cuando me planteé la existencia tuve por meta la libertad, cuyo costo casi siempre es la incertidumbre dentro de un sistema en el que todo tiene valor económico. Es simplemente un tema de tripas, es simplemente un tema de estar vivo. Para qué viene determinado por otro sistema, más personal.
Y en ese camino de incertidumbres, me valió siempre más la paz que la felicidad. La primera es mantener el centro, la segunda es esperar dádivas de la vida.
La tierra está ahí, el mar, y a pesar de los que nos quieren convencer de lo contrario, son de provisión infinita si los respetamos.
¿Cómo quieren librarse de las injusticias del dinero? ¿Con más dinero? ¿Cómo quieren librarse de las injusticias de la sociedad? ¿Con más reglas sociales?
El poder siempre está mutando, y con él nosotros. Yo simplemente hago votos para que sea víctima de su propia confianza y volvamos a ser dueños de la tierra. Hay que aprovechar los tiempos, creo que en esta época construyendo humanidad (sea lo que fuere). Porque al final es lo que queremos ser, humanos conviviendo con humanos.
Un tema de conversación que me gusta es a partir de cosas raras encontradas a la orilla del mar, especilalmente después de una tormenta.
Yo me encontré dos lobos marinos y un delfín muertos, una tabla de windsurf, un clavo de la época de la batalla de Trafalgar en una playa cercana, conchas de todo tipo, pesas de redes en cerámica antigua, un ánfora milenaria y varios fragmentos, dos chalecos salvavidas nuevos, leña para dos inviernos, madera buena, postes de teléfono, un bote de madera, un velero de ocho metros, una boya gigante anaranjada, cepias, un termo de acero inoxidable, gorra rosada, en fin.......
Vos te encontraste algo raro?
Acercate a la orilla, especialmente después de una tormenta, y vagá. Es hermoso.
Pregunto porque no se.
He leído que en algunos lugares están dando prioridad a los más jóvenes para el uso de respiradores artificiales, en el caso de que la afección por covid-19 sea grave. Llegan noticias de que están dejando sin asistencia a personas de más edad.
Hay viejos más productivos que yo por ejemplo, por no mencionar a otros. O viejos menos dañinos, viejos que tienen un valor social importantísimo en la cohesión social. No me agrada la gerontocracia política egoísta, que limita los impulsos de los más jóvenes para mejorar la sociedad. Pero de todos modos la ancianidad en nuestra tradición siempre ha merecido un cierto culto, cosa que se viene degradando en las últimas generaciones; y ese culto existe porque es funcional, pero se perdió porque no es funcional a la economía.
Yo se que en las guerras se deja morir a los más graves, o a los casos irrecuperables, en pro de los que pueden ser salvados con asistencia médica. Pero no es lo mismo, el caso de la guerra viene determinado por la situación, mientras el de aplicar una muerte selectiva en el caso de esta pandemia parece más eugenesia. Hay directivas que juegan a ser dios, a mi entender. Porque si lo único que se considera es la edad y se ignora todo el contexto de la vida social estamos ante una regla estadística simple.
Parecería desde mi corto entendimiento que quienes no son productivos molestan a los dueños del mundo.
Así que la pregunta es: ¿Si un geronte de la realeza, del 'jet set', de la política, la industria, etc., está en estado grave, lo van a ''desenchufar'' para salvarme a mi por ejemplo?
Pregunto porque no se. Nada de lo que escribí arriba es un enunciado firme, todo va a modo de pregunta. Sepan disculpar mi ignorancia.
En una época donde la ciencia se ha salido ya de los carriles y habla de consensos, estableciendo generalmente dogmas o axiomas oficiales que se alejan de la metódica duda sistemática, el manejo de algo tan objetivo y pragmático como la salud pasa a ser tema de discusión política en todo el mundo. La solución a la salud ahora es un juicio que depende de la ideología del crítico o gestor de turno, así como de su lugar temporal en el esquema de poder.
De lo que no queda duda ya, es que la política se hizo dueña de la vida y de la muerte, cumpliendo sueños que ni los dirigentes más despóticos se habrían atrevido a imaginar.
Mi abuelo decía que Dios hizo dos cosas muy buenas con el caballo y el Primus.
El Uruguay y muchos países se modernizaron gracias a este simple hornillo a querosén.

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Hoy en la panadería del super le iba a hacer una pregunta a la empleada; pero una señora mayor le hablaba, hablaba y no paraba de hablarle. Yo esperando mi turno para otra cosa, hasta que me incluyó en la conversación.
Los cinco minutos mejor perdidos de mi vida, escuchando contar cómo la nietita la saludaba desde lejos -entre cien temas más- y con un humor exageradamente bueno. Lo típico de personas que viven solas y cuando salen quieren hablar con todo el mundo.
Una de las peores torturas y a la vez de las más sutiles en cárceles y otros lados es el aislamiento. Una de las peores pruebas de superviviencia también, donde el que se pierde en el campo sufre más la soledad que estar días sin comer. Es un tema que conozco bien, por navegar o por vivir solo en la naturaleza; pero no es para todos y sin embargo en todos sí deja huella.
Qué sadismo aislar a unos viejos en los últimos años de sus vidas, peor cuando vivieron siempre rodeados de gente.
Tengo amigos que se preocupan porque ven a esta pandemia como un plan de dominación. Otros que se entristecen ante las consecuencias que el aislamiento está teniendo en la salud mental, individual o social, y en la economía.
En algunos países ya existen rebeliones, el pueblo sale a la calle desafiando los mandatos, y generalmente es gente de corte opositor al gobierno circunstancial. Las tasas de suicidio aumentaron no se si exponencialmente, pero sí mucho. Y hay más hambrientos que afiebrados, sin duda.
Ya lo decía un pensador como Pascal, que si bien el Universo es poderoso, el hombre lo es más porque es consciente de que el Universo lo puede aplastar, pero el Universo no es consciente de lo que hace.
La verdad es inexorable, y la naturaleza es la mayor de las verdades. No se puede subestimar al espíritu humano, si bien hay riquezas y poder desiguales, éstos son producto del humano y no a la inversa.
Obviamente la polarización política siempre deja desequilibrios, y en esa lucha de los polos, la verdad salta como último recurso para el balance. Es como el invento que destruye al inventor. Y aquel que base su existencia en el amparo de un sistema paternalista que no sólo se encarga de monopolizar la salud, la seguridad, la educación, las directivas de todo tipo, información, cuando ese sistema se debilita él se siente perdido. Parece como que los nuevos paradigmas ya no serían aquellos que nos imponen los sabios de turno, sino el ser en sí mismo con su consabido poder de conocer el Universo.
Como en un movimiento inverso al arte de la guerra, en lugar de ceder terreno, el poder en su exceso de confianza avanzó tanto sobre el espíritu humano, que el segundo se reconcentró y el primero se está dispersando. Y más aún el poder se concentra más en sus luchas intestinas, que en el humano que parecía derrotado. La verdad y el espíritu humano van a triunfar, sean cuales fueren, y en eso es en lo que hay que tener fe ciega, porque son la naturaleza de las cosas.
No soy pesimista, pero todo tiene su precio. Y hay cosas peores que la muerte, tanto como cosas más valiosas que la vida misma porque sin ellas la vida no merece ser vivida.
Lo que nos sacó de las cavernas y nos elevó a las más altas cúspides del arte y la metafísica, ha sido, es y será la conciencia. La filosofía sigue siendo la madre de todas las ciencias, y la mente la madre de la existencia.
En un mundo de información, contrainformación, censura y división ideológica, cultural y religiosa, no hay herramienta más poderosa que la consciencia (se puede escribir conciencia). No hay lucha más justa, especialmente al día de hoy, que tomar conciencia, y eso en lugar de dividir nos une como especie. Y más que eso, construye el mundo.
Al principo era el verbo, eso trasciende a la creencia religiosa.
Perdón gente, cuando me levanto temprano y estoy al pedo tomando mate me da por estas cosas