Como efecto de la emergencia declarada, las grandes superficies se están quedando con la clientela de los pequeños negocios. Y siendo que además todas las firmas -o las principales- pertenecen al mismo capital, aumentan los precios y dsiminuyen el servicio de atención.
En virtud de esto, el gobierno uruguayo les pide congelar una lista de poco más de cien productos, y las empresas acceden a congelar ochenta por un perído de 40 días creo.
Primera conclusión es que se espera seguir así al menos por 40 días más, cosa bastante desalentadora. Ya aplanamos la curva no? Ya los que llamaban a una cuarentena rígida y general, dicen que no dijeron que dijeron. Como que aparentemente se ha superado lo peor. Así que un més más va a hacer mucho más daño que bien, nos parece a muchos (a otros no).
La segunda conclusión es que acá hay un tema que se viene arrastrando desde hace años, en que debido a argucias legales la distribución de alimentos a los uruguayos está en manos de un monopolio, que con esta crisis se está comiendo a la poca competencia que le quedaba. Estamos discutiendo al respecto del monopolio público del refinado y distribución de combustibles fósiles, cosa que está bien discutir; pero por otro lado lo más esencial está en manos de un monopolio (u oligopolio) privado y tímidamente se le pide mantener unos precios. Ya lo leí por ahí: los comercios nunca pierden, ya le van a encontrar la vuelta para que esos productos falten, o disminuirán la cartilla de empleados; pero nunca van a perder, al contrario.
La tercera conclusión surge de escuchar a gente que habla de un libre mercado y autorregulación de la economía, como que no se pueden congelar precios. Pero parecen no ver que la economía misma está regulada por un banco central, que a su vez debe dinero, y el país mismo debe dinero, y la población es presa del crédito y del desempleo. Vamos a ver, que alguien me mencione algún milagro económico de posguerra que se haya logrado con libre mercado y sin explotación. ¿Libre mercado? Me encanta, es parte de mi utopía, y el anarcocapitalismo. Pero señores, si los medios de producción están en manos de corporaciones, la distribución en manos de corporaciones, el capital en manos de corporaciones, cómo mierda el libre mercado va a librar a la gente de los abusos? ¿Con neoliberalismo, tipo liberalismo de mercado pero sin liberalismo social, que me dicen que es eso aunque nos incomode el término?
Si la gente tuviera huertos, gallineros, si no estuviera endeudada como en la Austria de Von Mises del 1900 sí, liberemos todo. O si se pudiera salir a cazar y pescar. Si no hubiera laudo la gente trabajaría por bananas maduras, el mercado es así, y ahí hablo con la propiedad de quien tiene más de veinte años de mochila con una vuelta al mundo incluída, indocumentado o ilegal las más veces.
Parece que no les alcanza con el ejemplo de que un organismo internacional como la OMS con dirigencia y miembros no electos sino designados están diciéndole a los gobiernos qué deben hacer, asesorados por cientistas a sueldo del mismo capital que se beneficia del miedo y el desorden, y amparado en la censura mediática y monopolio de las plataformas informáticas. Y que a su vez está ahí promovido por un progresismo de dislocamiento cultural.
En el otro extremo, no regular en absoluto, produciría los mismos efectos que darle un sueldo a cada uruguayo: inflación descontrolada en un contexto económico donde las adquisiciones se hacen por crédito, incluso el alimento.
El que me conozca de lo cotidiano sabe que me molesta cualquier asomo de autoridad, ya ni el autoritarismo. Aspiro en algún momento a una sociedad absolutamente libre. También soy amigo de todas las razas humanas, tolerante con las religiones que he estudiado y busco entender, admirador de casi todas las culturas desde lo ''primitivo'' a lo tradicional, acepto la diversidad sexual como fenómeno humano, me apasiona la sed de justicia.............pero no por eso voy a aceptar la división y confrontación e imposición como salida.
Ni una cosa, ni la otra. Sí, prefiero un libre mercado y un libre todo lo demás. Pero ahora en el mundo en que vivimos, y en este país, sería un sucidio. Hay que regular.
Y para terminar, sugeriría que dejen de pensar en pedirle cosas a los gobiernos, o buscar líderes, o fórmulas. El sistema es dueño de todo eso, y apunta a concentrar poder y riqueza. El que quiera ser libre que agarre una mochila, o que tire de un arado, que compre y venda en una feria vecinal, o que al menos plante un limonero. Algo, porque no hay libertad pidiendo sino que la libertad implica acción.
domingo, 10 de mayo de 2020
LA TIRANÍA DE LOS SUPERMERCADOS EN URUGUAY Y EL MUNDO.
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