Buscar este blog

viernes, 1 de mayo de 2020

No me hablen de dinero, ni de distribución ni de justicia. Es un tema que no entiendo, no me entra en la cabeza, así que tampoco juzgo a nadie por sus ideas al respecto. No puedo.
Cuando me planteé la existencia tuve por meta la libertad, cuyo costo casi siempre es la incertidumbre dentro de un sistema en el que todo tiene valor económico. Es simplemente un tema de tripas, es simplemente un tema de estar vivo. Para qué viene determinado por otro sistema, más personal.
Y en ese camino de incertidumbres, me valió siempre más la paz que la felicidad. La primera es mantener el centro, la segunda es esperar dádivas de la vida.
La tierra está ahí, el mar, y a pesar de los que nos quieren convencer de lo contrario, son de provisión infinita si los respetamos.
¿Cómo quieren librarse de las injusticias del dinero? ¿Con más dinero? ¿Cómo quieren librarse de las injusticias de la sociedad? ¿Con más reglas sociales?
El poder siempre está mutando, y con él nosotros. Yo simplemente hago votos para que sea víctima de su propia confianza y volvamos a ser dueños de la tierra. Hay que aprovechar los tiempos, creo que en esta época construyendo humanidad (sea lo que fuere). Porque al final es lo que queremos ser, humanos conviviendo con humanos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario