Yo no discrimino a la gente ni por su raza, sexo, religión, inteligencia, fuerza, físico, clase social o nivel cultural.
Yo discrimino entre los de espíritu indomable y los dóciles. A los primeros llamo amigos, a los segundos los ignoro.
No digo que esté bien o mal, pero hay cosas que son y siempre serán como son. Y en esto hay una ley del todo o nada. O se es dócil o se es indomable, sin términos medios.
viernes, 1 de mayo de 2020
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