La peor forma de humildad es tratar a alguien diferente como un igual por generosidad.
Porque generalmente el otro se lo cree, y como el único en la categoría que lo trata como igual es uno, luego quiere competir y baja la calidad del trato iterpersonal a su nivel.
Son experiencias del trato cotidiano; pero trasladado a la educación pública, implica que para integrar y promover a los más vulnerables, primero hay que darles una buena educación. De lo contrario la sociedad toda se va a ver negativamente afectada.
Incluso es de esa forma, siendo condescendiente, que personas de baja calaña terminan en puestos de dirigencia por sobre otros más capaces. O adquieren méritos sociales contraproducentes.
Todos los días escucho a gente que se piensa buena, diciendo que debería ser mala para que le vaya bien. Bueno, eso hay que hacer al administrar, porque en lo personal es casi imposible cambiar en dos días.
El buenismo hay que dejarlo en la casa, el barrio o la religión.
viernes, 1 de mayo de 2020
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