Escuché a comediantes quejarse de que la política y el periodismo les está quitando público.
Creo que eso ha cambiado mi actitud política.
Ahora cada vez que veo a un candidato a cualquier puesto hablando, o a cualquiera que ocupe un cargo, me dan ganas de aplaudir con una enorme sonrisa de oreja a oreja.
Es más, me dan ganas de darles bananas, caramelos y maníes.
Bendito circo, y encima gratis.
P.S.: Lamento no poder ir a la reunión del comité político.
Se me quemó la bombita de la portátil de la mesa de luz y la tengo que cambiar.
Otro día será.
viernes, 17 de enero de 2020
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