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martes, 3 de septiembre de 2019

ALQUIMIA.

Nadie puede aprehender al universo, ni con filosofías, ni con matemáticas.
Pero se puede construir la propia realidad a través de la actitud. 
Somos como el engranaje de mecanismo complejo, si cambiamos la velocidad, si cambiamos nuestro centro o nuestra forma, todo el mecanismo se altera para bien o para mal. 
 El denominador común de todas las doctrinas es uno mismo, el universo, y la forma en que interactúan. Por consiguiente al cambiar el elemento más accesible de esa ecuación, uno mismo, es la forma de cambiar al universo. La nada es lo único que no es que, para ontológicamente ser, necesita ontológicamente no ser. Así podemos ser a partir de la nada.
La ignorancia siempre se ríe de la sabiduría.
Encima de no aportar nada, complica lo propio y quiere destruir lo ajeno. 
Pero ansía buenos resultados, y así -riéndose- termina llorando, culpando al mundo. Y envidiando la paz del sabio repite sus frases, convirtiéndolas en cosa. 



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