No sabía de qué hablar y le pregunté si no era muy llamativo el pantalón violeta que usaba, medio en broma. Me dijo muy serio que no era violeta, sino de color fucsia. Me pareció demasiado ajustado, pero no dije nada más.
Después me empezó a contar que adoptó dos gatitos y que estaba preocupado porque le desordenaban el cajón de las medias. Hasta ese momento nunca supe en mi vida que el cajón de las medias se ordenaba.
Después cuando me iba me invitó a comer sushi, me dijo que conocía un lugar muy interesante con gente diversa. No se por qué le contesté que no podía, que tenía que ir a la escuela a buscar a mis hijos porque mi mujer no se sentía bien.
Porque no soy casado ni tengo hijos.

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