Los amores de hasta cinco minutos contienen todo lo que pudo haber sido, que siempre supera a lo que es, y carecen de las lagañas e histerias cotidianas. Un mágico cruce de miradas perdura por siempre.
Ayer entré a una panadería a la que nunca había ido antes. Me atendió una rubia escandalosa que estaba más buena que el pan. Estuvimos entre sonrisas y flirteos hasta que apareció el marido del fondo. Fue en ese momento que se puso seria y empezó a tratarme de Señor.
Para que vean que no siempre es fácil ser un hombre apetecible, mamones. A veces me gustaría ser la mitad de sexy, mi vida sería más fácil.

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