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sábado, 25 de abril de 2020

Vivimos en una economía travesti desde el año 2008. Ya no se trata de generar riqueza, sino de generar deuda, donde los únicos que ganan son los banqueros que negocian con títulos de la misma.
Lo mismo pasa con los países, incluso los más fuertes, su poder se mide por la capacidad de generar deuda e incrementar el PBI basado más en el gasto que en la producción.
Eso explica que el petróleo tenga valor negativo, cosa imposible con un patrón oro como antes del año '71. Porque antes de esa época ''todo tenía un valor económico'' según se decía, y ahora ''todo tiene capacidad de endeudarse''. El poder no es ya poseer el oro, sino ser el acreedor de las entidades que necesitan el crédito para subsistir. Lo que se gana es poder.
Ya no se trabaja por un sueldo, sino por la capacidad de endeudarse, a nivel personal o nacional. El trabajo permite el crédito, no importa la productividad que perdió su sentido. Incluso una fábrica o un campo, no producen por la riqueza que generan sino por acceder a más crédito.
En ese nuevo paradigma, la sociedad tiene valor por su crecimiento negativo, así como la vida humana. Hoy en día el mayor activo de especulación es la economía que no produce, la persona que depende del estado, la enfermedad, la jubilación y la inactividad o el paro.
En ese panorama, una pandemia como esta con todo el mundo paralizado es el mayor de los negocios. Va a generar más deuda y requerir más créditos. A costa de la miseria.

miércoles, 22 de abril de 2020

Hace dos años pensaba esto que ahora es normal. Ahora pienso otras cosas anormales, pero ya no gasto pólvora en chimangos. Al que no se ayuda a sí mismo no hay que ayudarlo. Hervid en vuestra propia bilis.
22 de abril de 2018 ·
''Se podrá discrepar siempre en política, desde que está basada en apreciación, teorías, algo de futurología y principios filosóficos antagónicos.
Pero sea cual fuere la postura de cada uno, hoy en día está equivocada si se remite al plano local.
La razón no la tiene el que elige o eligió una ideología, sino aquel que se dio cuenta que la actual geopolítica es un tejido de poder global único e indivisible.
Una decisión en la otra punta del mundo puede afectar el precio del pan, y si alguien va preso o queda en libertad.
Por eso querer resolver problemas de un país sin tener conciencia del globalismo es como el pensamiento mágico, donde si quemo una pluma o planta me va a ir bien. Y sí, hay hechiceros que viven del cuento, pero más allá de su beneficio personal la superstición es un lastre para el individuo, que lo mantiene en la ignorancia.
Los políticos juegan al hechicero o son muy burros que se creen inteligentes, cuanto más honesto más burro.''

sábado, 18 de abril de 2020

Tragame tierra.

Distopía es todo lo contrario a la utopía, un escenario absolutamente indeseable.
Tipo que te inviten al cumpleaños de la prima de tu mujer, donde está tu suegra y encima se ponen a discutir de política, de religión y de fútbol. Y como te quedás callado te preguntan tu opinión, entonces vos mirás alrededor y ves a un gordo con un tatuaje del Che y unas mostacillas de Oxum, la nena teñida de azul con la camiseta de Danubio y el abuelo con un rosario en la mano tarareando Disculpe de Los Nocheros.
Entonces para zafar te decidís de una vez a comer los sandwiches misterio de la panadería, con mucha mayonesa de color claro y algo anaranjado que no sabés si es jamón viejo, camarones o morrón. Y mientras tanto, el hijo retardado de alguien va y toma de tu vaso el refresco que tenías reservado para tragar eso. Pero te empiezan a dar retorcijones y después de esperar el baño entrás y te das cuenta que está tapado y no hay papel higiénico.
Distopía es eso. El auto aislamiento confrontado a esa situación, vendría a ser una utopía.