Los dragones fueron reales. Se sabe que en tiempos antiguos existía una variedad de Dragón de Komodo, bastante más grande. Como sabemos, esos reptiles no lanzan fuego por la boca, pero una mordida es suficiente para matar por las bacterias que transmite. ''Su aliento de fuego mata''-
Exsiten viejas crónicas chinas que hablan de ataques a aldeas. Pero existieron en todo el viejo mundo. Tal era el terror que causaban, que posteriormente se convirtieron en leyendas y el significado como especie animal o se tergiversó o se convirtió en pulsión moral. Pasó a formar parte de nuestro inconciente colectivo cultural y cobró vida propia.
Mucho se ha escrito, grandes intelectuales han considerado a las clases sociales, a la economía, al sistema de producción y muchos otros factores para elaborar teorías políticas. Sin embargo, pocos han tenido en cuenta la paleo-organización social y emociones tan humanas como el miedo. Es como el pez que describe al mundo pero no se da cuenta del agua que lo rodea.
El miedo al dragón ha hecho que algunos prefieran refugiarse, crear empalizadas, incluso ofrecer sacrificios humanos de vírgenes (niñas débiles) para mantener satisfecha y calma a la fiera. El miedo también hizo que otros, los héroes de la antiguedad, salieran a matar dragones.
Como sociedad, y como individuos, tenemos que entender cuándo estamos exagerando nuestros miedos y nuestros sistemas de defensa. Y tenemos que entender que la lucha contra el dragón es la única solución, ya que se extinguieron por eso y no por las empalizadas.
Ya no hay dragones, pero siguen habiendo miedos. La opción es ocultarse y darle de comer, o eliminarlo (al miedo personal y al miedo social). De ahí surgen dos tipos diferentes de sociedades, se trata de elegir.
sábado, 18 de abril de 2020
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