Lo que quedó en evidencia, sin entrar en política, es la falta de capacidad de ahorro de las familias.
En otras crisis como en la del 2002 todos corrían al banco a recuperar sus cuentas. En tiempos más antiguos, libras esterlinas abajo del colchón o de algún ladrillo. Hasta los pobres tenían algo de reserva, aunque sea un gallinero.
Hoy en día hasta los sueldos altos viven de cobro mensual en cobro mensual, pagando cuentas. Todo financiado, las vacaciones, el ocio y el consumo emotivo de una cena afuera.
No hago diferencia entre pobres y ricos, hay gente sufriendo lo mismo en todas las franjas debido a los nuevos hábitos de consumo.
Nos separamos de la tierra, la mayoría no entiende el poder de una huerta, o de un billete escondido en la billetera por si acaso. El mundo que parecía tan ascéptico, controlado, seguro, confiable, que manda naves a Marte, no lo es tanto.
Agradecer tener luz y agua por ahora. Y tener Internet, que es donde se canalizan las inquietudes obesas y por esa quedan.
Si no tenés un plato de comida, todas las teorías, especulaciones, discusiones, protestas..................no valen nada. Parece lejano no? Tan lejano como Wuhan.
sábado, 18 de abril de 2020
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