Escuela a distancia, trabajo a distancia, sexo a distancia, amor a distancia.
Todos conectados a una pantalla.
Cámaras en las calles controlando que la vida sea normal y regulada.
Empieza la era de los autómatas controlados por un tablero central, conectado a su vez con la computadora cuántica.
Sólo los bancos centrales están por encima de los titiriteros.
Pero siempre, indefectiblemente, un muchacho reporta ''sin novedad en el frente'', y mientras el mundo se destroza él dibuja pajaritos.
El espíritu humano es indomable e inaprensible. El poder que se llama temporal es porque no es eterno.
martes, 24 de marzo de 2020
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