Hay discrpecancias acerca de si la peste negra directamente condujo al Renacimiento, o si simplemente ayudó. Es cierto que la población de Europa disminuyó en algunos lugares a la cuarta parte, y las propiedades abandonadas pudieron ser ocupadas por los más menesterosos. Cayó el feudaliso en pro de la burguesía, y las ciudades estado que promovieron la cuarentena con la excusa de la salud pública prosperaron.
La peste vino de los uzbekos, y de las ratas. Hoy en día de sus primos chinos y de las ratas pero voladoras. En aquel entonces, los centros urbanos estaban más protegidos, porque las pulgas de las ratas no podían morder a todos. Se diseminaba más por los vajes en barco que entre ciudades, como ahora con los aviones. El aislamiento en el campo era garantía de adquirirla, porque las ratas y la gente compartían el mismo hábitat, los mismos caminos y la misma comida.
La peste podía afectar a los ganglios linfáticos, producir septicemia (de ahí lo de peste negra, porque producía manchas en la piel), o a los pulmones. Los dos últimos casos eran fatales, el primero solamente asqueroso con supuraciones incluídas. Hay reportes especialmente desde Inglaterra, en que la peste popularizó el hábito de fumar, incluso se promovió en los niños, porque en los hechos protegía de la enfermedad. Ahora los chinos dicen que sí protege ese hábito, la OMS dice que no. A mí no me cambia la vida.
Además de la mortandad, la peste negra cambió el sistema político y económico, mejoró la calidad de vida porque había más para repartir entre menos, y las familias como los Médici y los Borgia entre otros pocos aprendieron bien. Época de Nicolás Maquiavelo también, que tenía poco de mala gente y mucho de estratega.
También la peste promovió al burgo, a la ciudad, donde se perfeccionaron medidas higiénicas, se organizaron nuevas clases sociales, gremios y sistemas de autoridad. Hoy parece que la tendencia sería al contrario, promoviendo el aislamiento, el trabajo a distancia; pero más autoridad también, o autoridad con ojos más largos.
No estoy estableciendo paralelismos, simplemente hay datos curiosos y estoy aburrido no del aislamiento que para mi no es mucho, sino de la paranoia, del miedo a la enfermedad y a la muerte. En lugar de aplaudir al personal sanitario como se merece, prefiero replantearme la vida, porque sin duda esto va a marcar un antes y un después. El año que viene no va a ser el mundo para el que la mayoría se preparó durante todas su vida. A algunos los agarrará con los pantalones abajo, y harán lo único que pueden, que es chillar.
Y el 2020, va a traer más cambios. No se puede pensar que algo como esto no va a repercutir en la geopolítica, y cuando eso pasa hasta que se reacomoda suele detonar.
martes, 24 de marzo de 2020
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario