Cuando empezó la emergencia sanitaria en Uruguay hace como cinco meses, estaba lindo. Nadie iba a trabajar, los ómnibus iban vacíos, se hacían ollas populares, la gente compraba papel higiénico, y el progre de abajo ponía Resistiré a todo volumen todos los días a las 21.00 hs.
Lo mejor era sacarle el dedo medio al helicóptero que intimaba a no agruparse y ponerse tapabocas en la rambla. Y el ejecutivo nacional salía todas las noches por TV en conferencia de prensa.Fue lo más épico que le pasó al Uruguay desde los comunicados de las Fuerzas Conjuntas. Pero al igual que los mismos, lo que empezó con ardor popular va a terminar con ardor de culo.

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