Fueron los occidentales o los blancos, si se quiere decir así, quienes establecieron ese derecho universal a la libertad. Pero ahora y a raíz de esa actitud, es a los blancos a quienes se culpa casi exclusivamente de la esclavitud, cuando en realidad todas las razas fueron esclavistas y algunas culturas no occidentales lo siguen siendo.
También fue la Iglesia la primera en condenar la pedofilia, marcando pautas sociales. Sin embargo es a la primera a quien se le acusa de incurrir en ese 'pecado', omitiendo las malas acciones de otras religiones al respecto. Parece que muchos no entienden que la condena a la religión de determinada cultura, parte de las premisas de esa misma religión.
Mi abuelo solía usar un antiguo dicho del Medio Oriente que decía algo así como que una prostituta se quita cuarenta trapos sucios y se los pone a cuarenta mujeres limpias. Bueno, en estas historias de esclavitud y abusos nadie está limpio, a decir verdad. Pero sí da para pensar que antes de reconocer un error más vale no estar entre compañeros de culpa, porque luego los que más deben son los que más cobran.
No alcanza de librarse de toxicidades propias y ajenas, como la esclavitud en todas sus formas (que lamentablemente aún existe en la servidumbre sexual y laboral en occidente), también hay que ignorar a las personas o grupos parasitarios, que se arrogan el resultado de nuestros propios méritos, pretendiendo los créditos sin haber recorrido el camino de superación. Puede pasar entre todas las religiones, naciones, ideologías, o en lo personal. Por eso la humildad es falsa cuando nos coloca al mismo nivel, o por debajo, de los que en algún aspecto en particular no han progresado lo suficiente y sólo buscan aprobación u otros beneficios a través de la frase hecha y la pose. Porque esa falsa humildad destruye y oculta la solución al conflicto, que se da por un proceso imprescindible y no por un corolario en sí mismo.
