Nuestros debates van de lo filosófico muy bien elaborado intelectualmente, a lo burdo chabacano; pero siempre mirándonos el ombligo creyéndonos el centro del Universo. Ignoramos el mundo en que vivimos y por eso nos pueden dividir, explotar y mantener en la ignorancia.
Entre el imbécil de izquierda y el imbécil libertario o el imbécil totalitario, el nexo más evidente que existe lo notarían inmediatamente si alzaran la vista y miraran los objetos que los rodean.
No hablo de ideas, las ideas vienen después de la observación, no antes. Mírense la ropa que usan, el calzado, la electrónica, las herramientas. Casi todo hecho por esclavos del Asia, o con componentes extraídos de minas en África y Sudamérica donde se destruye la dignidad y el hábitat.
Si entendemos el vínculo comercial, también deberíamos entender los vínculos políticos. Los zurdos acusan de todos los males al Imperio, y no se dan cuenta que el imperio somos nosotros cuando consumimos y producimos o que su ideología es la que aporta la mano de obra esclava. Los ultra liberales piensan que un mercado libre es posible sin considerar que la gente ya no posee los medios de producción como en la Austria del 900, o que un banco central ya de por sí está negando la libertad de mercado; favoreciendo con sus postulados también hermosos a la élite cada vez más concentrada.
No, después de tantos años yo no voy a mirar a los sectarios como iguales. No tengo una visión global pero la trabajo. Y no puedo estar de acuerdo con la mayoría desde que levanto la vista y sólo veo productos baratos hechos por esclavos. Porque además estoy obligado a usarlos, no me dan opciones y así mi libertad se ve restringida.
Si una zapatilla hecha en Vietnam a un costo de un dólar me la venden a treinta, quiere decir que la mayor parte de lo que pago es actividad financiera. Los impuestos son parte de esa actividad financiera que los gobiernos vuelcan a crear burocracia y pagar préstamos a bancos internacionales que exigen ''inversiones sociales'' para generar más préstamos. Hasta que, al final, si cambian otros mercados, nos van a ejecutar las deudas y terminaremos nosotros cosiendo zapatillas por un plato de arroz.
Yo se que otros ven grandes pensadores exponiendo ideas donde yo sólo veo niños. Y son los dueños del mundo, o al menos la vanguardia. Sin embargo ellos sufren mientras yo después de comer me rasco la barriga y miro al techo.
Por eso y otras cosas, mi mayor acto político y social es mandar todo a la mierda. El que camina mal se cae, el que camina bien se mantiene. No hay que rizar el rizo.
Yo escribo estas cosas a veces porque me entretienen, no estoy vendiendo nada. Hay cosas inexorables.

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