viernes, 20 de mayo de 2011


Para el ser humano es imposible ser bueno o malo. En primero lugar, porque lo que no existe no puede ser. En segundo lugar porque la bondad o maldad son no una verdad sino resultado de un juicio.

El ser es una ilusión: no somos más que la confluencia del universo en un punto. En geometría, el punto es un límite entre lo que es y lo que no es, el trazo más pequeño posible.

Por eso es mejor buscar la armonía que la verdad. Juzgar a una persona tanto como juzgar a los hechos de la naturaleza, a la enfermedad, a la vejez, a la muerte, es aprobar o reprobar al universo. Suena absurdo, el ser humano siendo resultado del todo juzgando -y dando características humanas- al todo.



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jueves, 20 de mayo de 2010

ESOS INSTANTES.


Esperé el paso de los años a ver si la moderación se apoderaba de mi ser; en cambio lo que ha ocurrido es que cada vez más la serenidad me ratifica en la libertad. Libertad que ha dejado de ser aquella utopía motivo de disquisiciones filosóficas y especulaciones teológicas, simplemente la libertad de seguir al ser interior, arribando a los puertos que me lleve, aceptando como lo mejor que me pueda pasar lo que transcurre por mi vida.

En un momento se me ocurrió que la incertidumbre era el precio de la libertad, y este principio se mantuvo inamovible durante décadas en mi estructura del pensamiento; sin embargo ahora experimento que la libertad se retroalimenta en la seguridad de que sólo lo mejor puede llegar a mi vida, como cuando era niño.

Todo llega a su debido momento, lo que ahora vivimos es la culminación de toda una vida, no tan sólo un camino. Cada instante es eterno. con su cielo, su sol, sus montañas, playas y personas. ¿Qué es lo que más ambiciono en la vida? Ambiciono instantes eternos.

miércoles, 5 de mayo de 2010

Amor de hijo.


Hace mucho pero mucho tiempo, cuando no existían ni radios ni correos eficientes, cuando la gente no soñaba tener un automóvil, Miguel se despedía de su madre, mientras ellas se alejaba con el muelle de Beirut y el permanecía en el brco. Quiso lanzarse al agua, sabía que no la vería en mucho tiempo, tal vez nunca más, él sólo tenía 20 años.
En su pobre maleta llevaba un jabón en forma de rosa, con aroma de rosas y color de rosa. Rosa, como el amor de su madre, como tal vez vemos la luz desde el útero. Esa era la única posesión material que lo vinculaba a quien le diera esta vida, buena o mala; pero que la mayoría quiere conservar y se aferra a ella como puede. Ni fotos, ni prendas, sólo eso.
No es que le haya dado poco, sino todo lo contrario, su madre le dio mucho materialmente. Miguel lustraba las botas de los soldados ingleses y franceses, con betún que él mismo fabricaba desde los diez años. Las ganancias iban directamente a su madre, para mantener a sus hermanas mayores ya que el padre murió en el desierto, de hambre, sed y frustración. Sus hermanos mayores sobrevivieron y combatían en las montañas. Èl mismo casi muere abandonado por la caravan de deportados, si no fuera por su madre que improvisara una lastimosa canción acompañàndose de una mandolina, lo que sensibilizó a un hombre que fue a buscarle ya caída la noche, adelantándose por poco a los lobos.
La madre de Miguel, día tras día, juntaba dinero como podía. Cuando èl cumplió determinada edad, ella le dio varias monedas de plata para que pudiera viajar y le dijo que era fruto de su propio trabajo, que ella estuvo ahorrando. También le compró un jabón, el ùnico lujo que pudo darse. Miguel se compró una cámara de cajón, de aquellas antiguas, y durante el viaje a Marsella estuvo haciendo un poco de dinero.
Este muchacho llegó a América, al maravilloso Uruguay de los años '30. Trabajó duro, con la grasa en el frigorífico Swift, después recorrió todo el campo con su càmara. Al final se compró un almacén y pudo construir gracias a los préstamos blandos de entonces. Llegó a tener varias propiedades, los vecinos lo conocían como a un hombre pudiente. Pero su bien más preciado, pocos lo sabían, era aquel jabón.
Una vez, después de ver aquella bola amorfa en el ropero de mi abuelo, Don Miguel, le pregunté qué era. Mi abuelo me contó la historia, me dijo que cada Pascua durante más de cincuenta años se bañaba con ese jabón, único recuerdo de su madre. El jabón después de mojarse y secarse completamente cincuenta veces había perdido el aroma de rosas, el color de rosa, la forma de rosa. Pero seguía transmitiendo la luz rosa del útero materno.
Antes de cerrar su féretro lo deposité dentro, en un acto simbólico que sólo nosotros entendíamos. Por eso lo comparto, con el afán de que otros también lo comprendan, con el afán de que se conozca que América Latina se construyó con millones de historias como ésta.

sábado, 10 de abril de 2010

LA DIOSA DEL ROCK'N ROLL.


Ella me preguntó qué interpretaba yo si me decía que estaba en busca del placer de un viernes por la noche. Le contesté que seguramente quería beber unas cervezas mientras yo me reflejaba en el espejo de sus ojos, escuchando el silencio entre las notas de un clásico rock and roll.
Algunos amores de una noche suelen durar para siempre. Lo eterno puede tocar por un instante la realidad, y aún así, a pesar de su efímera existencia, continuar siendo eterno.

domingo, 7 de marzo de 2010



La pluma suele matar mucha más gente que la espada. Por cada persona con ideas que con el tiempo se demuestran absurdas, miles son los que padecen. La pluma ha matado más gente que la espada.

La pluma es tan débil como quien la esgrime. Son muchos los que usan la letra para elevar y difundir sus ideas, no pocas veces acabando por esto siendo perseguidos. Cualquier autoritarismo con su poder de coacción, cualquier corporación con fines lucrativos, acostumbran a acallar plumas. Sólo las espadas que se someten voluntariamente a la razón no son más fuertes que la pluma.


¿Quién sabe, en verdad, si es más fuerte la pluma o la espada, quién se atrevería a afirmarlo sin cuestionárselo?

lunes, 1 de marzo de 2010

LO QUE ES, ES.

Cuanto más se acerque un concepto a la verdad, o mejor dicho cuanto menos se aleje de ella, más simple habrá de ser. Porque lo que es verdadero no necesita explicación, ni apoyarse en complejas disertaciones.
Compleja suele ser la gruesa capa que cubre esas verdades esenciales.
En particular, desconfío de retorcidas entelequias tendientes a dar una respuesta verosímil a las búsquedas existenciales.
Olvidar lo aprendido. Eso perjudica a los mandamases, a los carceleros del alma, eso libera.

BLANCO Y NEGRO.


La naturaleza, en su carácter supremo y absoluto, nada sabe acerca del bien y del mal. Todo lo que es, en cuanto esencia, vale por sí mismo. De ella proviene la vida y la muerte aún en su carácter más violento. El ser humano tiene conciencia de ese poder que le supera, y en tanto eso, tiene el poder de saber, de asimilar, mas no de entender todos los vericuetos de tan amplia magnitud. La mente, como producto del todo, no puede asimilar al mismo.

Existen invierno y verano, sol y sombra. En verano solemos optar por la sombra, en invierno por el sol. Nuestra es la opción y el juicio, no la verdad ni la justicia. Esa conciencia existe fundamentalmente gracias a los contrastes. Nada es sin el concurso de su opuesto.

Tememos a la enfermedad, la muerte, la vejez, las catástrofes naturales, a las fieras, a la guerra; pero sin esas calamidades no existiríamos. Sólo en el siglo XX la población del mundo se triplicó, y si no fuera por esas cosas que tememos hace tiempo habríamos dejado nuestro entorno demasiado pequeño como para existir en él.

domingo, 28 de febrero de 2010

SER VIAJERO.

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Arrastrando pasos melancólicos de tango, cargando sueños crispados de rock and roll, el forastero camina con la marca de Caín en la frente, temiendo ser muerto por los hombres. Pero hace del mundo el camino más ancho, y cuando ya nada tenga para perder se pregunta: ¿Quién soy yo? Entonces se convierte en dueño del Universo.

sábado, 27 de febrero de 2010

PODER.


Algunos insensatos pretenden dirigir a los demás para ratificarse en sus ideas. Es la forma más baja de buscar aprobación, haciéndose mensajeros de dioses que no conocen, o líderes de pueblos que no pueden gobernar, u ostentando éxito social aún a costa de sí mismos.
Cualquier cosa que implique ataduras, incondicionalidad, resignación y otras angustias es un engaño. El poder verdadero no tiene dueño ni se adueña, fluye en libertad.